RSS

Egipto, año 30 AC.

 

Soy Cleopatra, reina de Egipto, esta noche voy a morir por el veneno de un áspid, sellé mi destino con Marco Antonio, su suerte es mi suerte, Osiris me recibirá, como le ha recibido a él,  en su reino estaremos juntos y reinaremos para siempre.

Aunque nacida aquí, el origen de mis antepasados es griego, este territorio nos fue entregado por el gran Alejandro por méritos de guerra contra Darío, rey de los persas, fui criada en el conocimiento, domino ocho idiomas, soy docta en literatura, historia, astronomía, matemáticas, compongo versos y conozco los secretos de la casa de la muerte, sus ritos, su magia y hechizos.

Los juegos de seducción es un arte que domino a la perfección, los juegos de almohada son mi pasión, conozco las fantasías de los hombres solo mirarlos a los ojos, su perversión y su lujuria, sé que punto tocar en cada momento para que enloquezcan de placer, se cuando avanzar y retroceder, cuando moverme con delicadeza y cuando transformarme en un animal salvaje, controlo mi orgasmo para estallar junto a mi amante.

Hay un arte que domino como nadie, la cosmética, es magia en esencia, me transforma, me vuelve exótica, deseable, conquisté a Julio César, el hombre mas poderoso del mundo, no pudo resistirse a mis encantos y me dio a mi primogénito, Cesarión, una forma de unir a Egipto y Roma,  destruyó a mis enemigos,  a mi hermano Ptolomeo y toda la chusma que le seguía.

Cesarión, que fue traicionado por su tutor, Vitorino, ¡maldito Vitorino!, te vendiste a Augusto, para que asesinase a Cesarión, para que no pudiese competir contigo por el trono de Roma como hijo de César.

Seduje a Marco Antonio, el varón más deseable jamás visto, engendré con el tres cachorros, cada día  que estuvo a mi lado me deseó, lo leía en su mirada cada noche, una mirada que me complacía en gran manera, me hacía vibrar, la sensación de sentirme deseada por él, es el mayor de mis placeres.

Induje a Antonio a conspirar conmigo, unir nuestras fuerzas y convertirnos en los dueños del mundo, hemos fracasado,  Augusto nos ha derrotado, nuestro ejército destruido, nuestras ilusiones y nuestros planes serán la risa de Roma, nos insultan, nos maldicen, es la suerte de los vencidos, ¡tan cercana estuvo la victoria!, pero fuimos traicionados, llegado el momento, cada uno pagará sus culpas, lo tengo todo dispuesto.

Antonio ha muerto, se ha atravesado con su espada, una muerte honorable, con valor, como honorable era él, mi amor está con Osiris, a ti te entregué mi existencia, y ahora entrego mi muerte, el amor de mi vida, sin ti ya nada tiene sentido.

Ven áspid, muerde mis venas, inyéctame tu magia, reúneme con mi amor.

Yo, Cleopatra, reina de Egipto

Patricio

 

 

 

 

 

Deja un comentario