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¿Dónde termina el bien y empieza el mal? ¡Ah!, que pregunta, ¿alguien lo sabe a ciencia cierta?, ¿con que rasero se mide esto?, ¿bajo que normalidad?.

Normalidad, ¡que palabra!, recuerdo un viaje a Italia, en concreto a Pompeya, de las cosas que mas me sorprendieron era de lo que el guía llamaba “ la placita de los cagaderos”, ahí veías lo que habían sido unos wc muy curiosos, estaban al aire libre, en forma de círculo amplio, en el cual se sentaban a hacer sus necesidades los personajes de cierta categoría, mientras charlaban entre ellos de diversas cuestiones, teniendo al lado a un esclavo que posteriormente los limpiaba, esto, ahora, nos puede parecer inverosímil.

Así como lo que para uno puede ser normal y para otro lo mas anormal del mundo, lo bueno para mi, puede no ser tan bueno para otra persona, la mayoría de las veces, cuando alguien sale beneficiado otro sale perjudicado, asimismo, cuando alguien se enriquece de rebote alguien se empobrece.

La experiencia dice que cualquier persona puede sentirse perfectamente física y emocionalmente tras cometer un exceso, sabiendo todos que los excesos son perjudiciales, aunque por otra parte ¿Qué sería la vida sin algún exceso? Quizás un pelín aburrida, aquí cada uno lo verá de una forma.

Es tan impalpable y difusa la línea que divide el bien del mal, que solo la conciencia puede decir si aquello esta bien o mal, y aún así es fácil equivocarse, un concepto erróneo, un problema educativo, una visión distorsionada, una información mal intencionada, puede inducir a tomar una decisión errónea, porque a veces parece que dentro de mi hay otro hombre que está contra mi, en algunas ocasiones me lavo las manos pero sin darme cuenta, de rebote me ensucio la conciencia.

¿La cagamos muchas veces? Claro, porque somos humanos, cuanto mas mayores nos hacemos aumentan nuestros conocimientos, pero en ambos sentidos, de cualquier manera, al final, aunque parezca un contrasentido, lo que queda es la conciencia, porque en ella está el sentido más íntimo del bien y del mal, y si adentras de verdad en ti, allí, en lo mas profundo, está la respuesta, otra cosa es que te guste, claro, por que la conciencia, es fiscal.  juez, y testigo, por lo tanto, si escuece es que hay herida.

Divagaciones en un viernes extraño.

Patricio

 

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