RSS

 

Podríamos decir sin temor a equivocarnos que los dos sentimientos mas profundos son el amor y el odio, habiendo la posibilidad que en cada uno de ellos haya un poco del otro, es curioso, muchas veces parece que haya una línea muy fina que separe a estos conceptos tan distanciados.

Muchas veces tenemos que ver algo en su forma exagerada para darnos cuenta del detalle, muchas veces ese tipo de ejemplos los tenemos cerca, a veces demasiado cerca.

¿Qué pasa cuando reconocemos algo, como una virtud de alguien, un esfuerzo por algo?, por ejemplo, si cocino, me gusta oír si ha sido del agrado del otro, con un simple ¡oye, no veas si está bueno esto!, ves la cara de satisfacción, si veo el esmero con que se está arreglando mi pareja, es bueno reconocerlo, una picardía, como “gracias a ti voy a ser la envidia de la fiesta”, puede tener un efecto de lo mas positivo.

Lo mismo pasa con los hijos, duro papel es el ser padres, pues nunca acabas de estar seguro si lo estás haciendo del todo bien o no, observamos a nuestros hijos cuando reconocemos algun tipo de virtud o de esfuerzo.

Pero, ¿y al revés?, en pareja, si no reconozco nunca nada, ningún esfuerzo, ningún detalle, si todo lo que hace la otra persona tuviese algún tipo de obligación de hacer, si no escucho lo que me dice, si lo importante solo es lo mio, entonces inexorablemente vendrá algo que se llama desencanto, y a la corta o a la larga será una especie de maldición que me he fabricado yo solito, a lo mejor después me quejo de que alguien me ha hecho algún tipo de trabajo para desunir mi unión, ¿unión?, ¿con la otra persona o solo conmigo mismo?

Con los hijos, también puede haber una especie de mal de ojo, si suelo decir a mi hijo cosas como: “eres tonto”, “no entiendes nada”, “eres un inútil”, la influencia que pueden tener ese tipo de mensajes reiterados pueden convertirse en una especie de mal de ojo producido por quien en teoría debería velar por la cordura, los sentimientos y la felicidad de sus vástagos, digamos que son esas cositas normales, sin importancia que después crean grandes traumas.

En una sola frase, en dos palabras, puedo hundir a mi hijo en la miseria, influyen varios factores en ello, el poder de la palabra, el tono en que lo digo, la forma de mirar, el pequeño capta rechazo, desprecio, desamor, decepción.

Tengo que tener cuidado con lo que digo, a quien se lo digo y la forma en que lo digo, no sea que sin querer esté dañando de una forma importante a alguien que quiero o que no se lo merece, hay una palabrita que parece que esté como medio descatalogada, es la palabra respeto, la base indispensable para cualquier tipo de relación.

¿Cuáles son los remedios mas potentes contra cualquier tipo de mal de ojo? la falta de miedo y el amor, los demás, por mucho que digan, son remedios de segundo orden.

Patricio

Deja un comentario