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Estamos en pleno siglo XVI, el llamado siglo de oro, nos situamos, los conflictos entre españoles y franceses parece que no tengan fin, Leonardo hace poco que ha muerto, tiempo de Copérnico, Lope de vega, El Greco, Cervantes, Lutero, el Papa es Francisco I, gobierna la inquisición, Magallanes es asesinado, Cortés y Pizarro aportan a España riquezas  provenientes de “la conquista”, o sea expolio, lo cual aporta a España cierta prosperidad, época de despertar cultural.

Tiempo en que las diferencias personales no se arreglaban con un juicio o un parte amistoso, sino con espada algunos y con letras otros, pero no cualquier letra o frase sino con un ingenio tremendo, poesía, rimas que ridiculizaban a un rival, los mas famosos son los que intercambiaron  Luis de Góngora y Francisco Gómez de Quevedo y Villegas, ambos ilustres, un dato a tener en cuenta es que cuando Quevedo era un jovencito, Góngora ya estaba consagrado como escritor.

¿De donde viene entonces el conflicto entre ellos? Las opiniones de los historiadores no acaban de concordar quedando muchos vacíos en tal relación, quizá desde mi punto de vista es que Quevedo quería hacerse un nombre, pues no era con el único que tenia desavenencias , aunque sí las mas famosas e ingeniosas, unas disputas con clase, el pueblo estaba atento y se hacían todo tipo de comentarios con todo tipo de segundas o terceras lecturas, dos enemigos, si, pero de altura cosa que era de agradecer y nos ha dejado tan buenos momentos, para ellos el insultar era un arte.

Imaginemos por un momento que uno de ellos hace una composición muy buena y el otro en lugar de recoger el guante y preparar la respuesta oportuna se limita a decir algo así como: me la suda, paso de ti, yo hago lo que me sale de los cojones, me la pela, que me la comas, sin duda el pueblo no hubiese disfrutado en su momento, ni nosotros ahora, simplemente uno hubiese quedado como ingenioso y el otro como un lerdo y un palurdo, gracias a dios no fue así, eran dos personas con clase y ambas crearon escuela.

La clase y el ingenio agudizan la imaginación, hace pensar y llegar a conclusiones propias, la chulería, el lenguaje soez, la amenaza y la manipulación barata solo provocan hastío y mal olor, como diría Quevedo, acostumbrado a decir muchas cosas con pocas palabras, como un pedo, al contrario de Góngora que buscaba la perfección el el escrito, pero sin llegar a calar en el sentimiento como el primero.

Pongamos un ejemplo de uno de los versos de Quevedo para analizarlo un poco:

“Yo te untaré mis obras con tocino, porque no me las muerdas, Gongorilla, perro de los ingenios de Castilla, docto en pullas, cual mozo de camino, Apenas hombre, sacerdote indino, que aprendiste sin christus la cartilla; Chocarrero de Córdoba y Sevilla, y en la Corte, bufón de lo divino, ¿Por qué censuras tu la lengua griega siendo solo rabí de la judía, cosa que tu nariz aun no lo niega? No escribas versos mas, por vida mia, aunque aquesto que escribes se te pega, por tener sayón de rebeldía”

Diccionario:

Untaré mis obras con tocino: los judíos no pueden comer cerdo, así, le llama mozo de camino porque aparte de ser uno de los mas denigrantes eran de los que mas palabrotas decían, acusaba a Góngora de judío, mas adelante cuando le llama perro, se refiere al insulto de entonces: “perro judío”, Pullas  = insultos, indino = indigno, Chocarrero = grosero, Escribas = entre los judíos intérpretes de la ley, recordar que en aquellos tiempos los judíos estaban muy mal mirados, iban contra Cristo, sacerdote indino, por su fama de juerguista,Sayón = Verdugo, también figura muy mal mirada en ese tiempo, solo es un pequeño ejemplo, hay mas detalles.

Sin duda ninguna apuesto por el ingenio, siempre es un desafío a ti mismo y al contrincante, de alguna manera parecido al ajedrez, el arte del juego, sea con piezas o con palabras.

Patricio

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