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Esa es la pregunta del millón, ¿Qué pasa tras la muerte?, ¿Alguien lo sabe a ciencia cierta?, hay tres tendencias básicas al respecto, una dice que tras la muerte viene el juicio, con el resultado sabido, cielo o infierno, otra que existe la reencarnación y la tercera habla de la nada, aquí se acabó el carbón.

Escuchas a los defensores de cada postura y cada uno esgrime unos argumentos razonados, resultando de ello una elección de postura, una especie de dogma de fe personal, hasta aquí ningún problema, pues cada uno es libre de creer lo que le de la gana.

Tanto la tendencia juicio/cielo/infierno como la reencarnacionista creen que tras la vida hay otra vida, la tercera postura simplemente niega esta posibilidad.

Si tengo que definirme, la verdad es que no lo se, porque en diferentes épocas de mi vida he creído en cada una de las tendencias,  sin que ello influyese en mi comportamiento habitual, y ahora es una cuestión que me importa poco, ya se verá, a no ser que al final sea la nada y aquí se acabe la cuestión, he estado dos veces al borde de la muerte y no he visto ningún túnel luminoso

Quizás la postura que me caer peor en estos momentos es la reencarnacionista, por una razón, por las burlas cibernéticas que he leído de algunas personas hacia otras que no creen en esta postura, quien se burla de otra persona por lo que cree es un gilipollas, idiota, presuntuoso, creído de que su verdad es la verdad única y exclusiva, pues si hay algo claro en esta vida es la cantidad de veces que hemos cambiado de opinión, pero no solo en esta cuestión si no en muchas cuestiones de la vida.

Todas las posturas de pensamiento son respetables siempre y cuando se respeten las creencias de los demás, las tres posturas o filosofías tienen espacios discutibles, puntos flacos

¿Y si al final resulta que no es ninguna de estas tres?, ¿y si la realidad es otra?, porque tenemos que recordar que este punto de vista, el que sea, lo vemos con  mente terrícola, en un mundo que percibimos de forma tridimensional, en unas coordenadas que nos limitan, a saber: tiempo y espacio.

Seamos más tolerantes, no sea que al final los equivocados seamos nosotros.

Patricio

 

 

 

 

 

 

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