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A veces nos dicen que las cartas son fases que vamos progresando en la vida, algo hay de cierto pero lo veo mas como circunstancias diversas que te pasan con una periodicidad repetitiva, a veces, asombrosa.

Hoy voy a centrarme en el Ermitaño, desde el punto de época de retiro necesaria, las cuestiones se acumulan, lo sentimental no acaba de funcionar, lo que hacen los demás te parece entre aburridísimo y de un monótono que espanta.

Entonces piensas; ha vuelto otra vez a una etapa de soledad, como una sesión larga de relajo, aislado, lamiendo tus heridas, reviviendo los buenos momentos que en el fondo son los que te aportan alegría e ilusión, y que alguna vez recuperarás esas sensaciones, porque ya las has vivido antes.

Estar en la fase de Ermitaño es bueno, pero durante un periodo corto de tiempo el tarot ya te indica que pronto tendrás que hacer un movimiento, te lo pedirá el cuerpo y el alma, y te lo indicará la Rueda, pero de momento el retiro está bien, muchas veces parece la mejor opción.

Quizás el mayor problema sea la visión y consejos que te dan los demás, suelen ser vanos y a destiempo, solo un par de amigos entienden tu necesidad de retiro y ahí suelen estar cuando los necesitas, exactamente como haces tu cuando es a la inversa, ¡que pocos amigos tenemos en realidad, eh!, una pena.

Desde este prisma lo veo apoyado en el bastón de su experiencia iluminando un futuro cercano que todavía le parece lejano, viajando lentamente, no sea que vaya a tropezar de nuevo sin darse cuenta.

Patricio

 

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