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Oímos teorías orientales, como cuestiones relacionadas con el karma, conceptos teóricos orientales aplicados a la española, no hagas esto porque te pasará lo otro, ¡oye!, ¡como en las clases de religión!, ¿eso es esoterismo o catolicismo esoterizado?

Hoy abordaré otra teoría oriental, pero esta para ponerla en práctica, la música, pero no la música que conceptuamos como arte, si no la música sexual, un arte oriental que he aplicado al tarot y explicado a la española, como hacen con el karma.

Pongamos como ejemplo a los japoneses, al arte de hacer el amor no lo llaman follar, joder, echar un polvo o pegarse un revolcón, lo llaman juegos de almohada, mucho mas elegante y sensual. en los cuales prevalece el tiempo, la dulzura, las presiones, los puntos, y las herramientas a utilizar, parecido a tocar un instrumento musical.

Podríamos hacer un comparativo entre una mujer y un instrumento musical, sin ofender a nadie, con el mismo instrumento puedes hacer multitud de sonidos diferentes, hasta alcanzar el súmmum, depende quien toque el instrumento, claro, de ese mismo instrumento, si el músico es bueno, nos hará vibrar, si es malo lo que hará seguramente es una desgracia.

Si miramos la carta el Diablo, a la que denominamos carta del placer, vemos, entre otras, cuatro cosas en el personaje central, en una mano tiene una antorcha, la otra libre, para actuar, saca la lengua y tiene un pene chiquitín.

Cuando íbamos al cole nos enseñaban que habían tres tipos de carbón: el carbón natural, la hulla, y la antracita, la antracita, es un carbón mineral que cuesta muchísimo de encender, pero cuando aquello se enciende no hay quien lo apague.

Creo firmemente que la capacidad sexual femenina es multiorgásmica por naturaleza, otra cosa es que no lo sepa o no lo haya experimentado por falta del músico adecuado, los occidentales pensamos que nuestro instrumento para dar placer es el pene, los orientales no, piensan como El Diablo, primero una combinación entre mano y lengua y en segundo lugar y mas pequeñito lo otro.

Las mujeres tienen una cosita llamada glándulas de Bartolino,   de alguna manera son parecidas a la antracita, poco a poco se va calentando, no estará llameando ni al primero ni al segundo orgasmo seguido, y necesitarás la combinación mano/dedos/lengua, perseverancia y tiempo para conseguirla, y cuando lo hagas entenderás la llama del Diablo.

¿Y el pito?, eso no es para hacer la faena, si no para rematarla, bueno, eso piensan los orientales.

Para mi amigo Arturo que ha provocado este escrito.

Agradecer a mi amigo Shimoda sus enseñanzas en cuanto al tema.

Patricio

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