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En la carta La Torre, se ve una casa de ladrillos, solo una parte es visible, la exterior, ¿por dentro y por detrás serán igual?imagina, por un momento quítale el rayo y pon el tejado en su lugar, no tiene mala pinta, se parece mucho a una que me he fabricado yo solito, con mucho tiempo y esfuerzo, le he puesto unos buenos cimientos y hasta dos guardas de seguridad, con el tiempo nos hemos hecho prácticamente inseparables, se llaman sufrimiento y opresión, dos personajes curiosos, parece que no están, pero están, guardan la caja de los secretos, de los rencores escondidos y de las frustraciones asfixiantes.

Las ventanas de mi casa son iguales que las de la carta, iguales que las tablas de la ley, la misma forma, la casa está llena de normas y preceptos, exigencias familiares, profesionales, afectivas, financieras, de grupo, de manada, y todo eso que he creado me produce una tensión de miedo, la casa se ha convertido en una cárcel, tengo que preparar un plan de fuga.

¡Estoy hasta las narices!, o hago cambios o me muero de angustia, tengo que seguir las instrucciones de la carta, lo primero es despedir fulminantemente a los guardas, ¡a la picota!, simplemente estorban, y voy a abrir el tejado para que corra el aire, y aunque caiga un rayo del cielo voy a decir lo que pienso, estoy cansado de vivir con miedo, miedo a los cambios, a lo desconocido, a perder algo, a preocuparme por un pasado que no fue así, así solo lo recuerdo yo, y por un futuro del cual no tengo ni idea, porque cuando pienso que la cosa será de una manera acaba siendo al revés

Mi conclusión es: echar mano de El Arcano sin Nombre, cortar por lo sano con lo que sea que me angustie, sobre todo de un pasado que no tiene remedio, vivir el presente y no pensar en el futuro, si no dejar que el tiempo pase, solo él decide dejar que ocurran los cambios que tengan que ocurrir.

Patricio

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