RSS

Cuando observo la carta El Carro de mi Tarot de Marsella, veo a un príncipe conquistador, montado en un carro de guerra y lo primero que observo es que ¡va sin armas!, en lugar de ellas lleva un cetro de mando y……dos mascaras, esas máscaras son las armas que necesita para conquistar.

Me hace mucha gracia cuando viene alguien en forma de Justicia, a decirte las cosas como le da la gana, argumentando: “yo soy así, digo lo que pienso, y al que no le guste ya sabe lo que le toca”, sin darse cuenta de que es un grosero y un mal educado y un estúpido, con un añadido, ¡ojo como le dices a él las cosas, porque como desafines un poco el señor o la señora, incapaces de medir con igual rasero, se pueden mosquear.

¿Qué hace el príncipe del Carro? ¿Coge acaso la trompeta del Juicio y empieza a dar la bronca?, hombre, así no se conquista nada ni a nadie, así solo causa rechazo y repulsión, amparándose en dos palabras: Sinceridad y Verdad, pero olvidando otras tan importantes, como es La Estrella, el sentido de la amistad, Templanza, la diplomacia,  Los Enamorados, la sensibilidad ajena, y la sabiduría  de El Papa, en el saber plantear las cuestiones, si, ya se, yo también carezco de ella algunas veces.

Recuerdo de juventud, trabajaba en una editorial, y tenía dos jefes, había uno que estaba todo el día pegando broncas, al final lo que conseguía es que lo imitáramos burlándonos de él, o poniéndolo como ejemplo en cualquier cuestión ridícula, el otro, era diferente, cuando te llamaba a su despacho ibas acojonado, no perdía la compostura y simplemente te podía decir cosas como “la próxima vez lo pongo a usted de patitas en la calle”, de allí salías sudando, y a aquel individuo si que lo respetábamos todos.

Dice la Torah, la blanda palabra abre los oídos, muchas veces, la razón se pierde por las formas, ahí también he fallado mas de una vez, pero para eso está la vida, para asumir errores y procurar que no se repitan demasiado, pues cuando la cagas es posible herir a alguien que no tenías intención, claro, pero la herida mas profunda se la hace uno a si mismo, ah, la satisfacción de tener la razón y haberle dado al otro en los morros, si, pero es lo único que me llevaré, después cuando me vea, se haga El Loco, y me rehúya, imagino que sabré reconocer el motivo.

Patricio

 

Deja un comentario