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Cuando nos referimos con esta palabra a temas religiosos estamos hablando de ofrendas a alguna divinidad con el fin de homenajearla, aplacarla o hacer alguna solicitud a cambio.

¿Y cuando esa palabra la aplicamos a la relación entre pareja?, ¿a que nos referimos? A algún tipo de renuncia en beneficio de la otra parte, o sea, que según esa teoría para que el otro esté contento nosotros tenemos que estar jodidos, y oyes aquella estupidez solo digna de personajes muy gilipollas que te dicen: es que no te sacrificas, o no te sacrificas lo suficiente, ¿y eso que quiere decir?, ¿que tengo que ir de pringado para que la otra parte  esté contenta?

Pues no señor, sacrificio en cuestiones amorosas no tiene nada que ver con eso, eso son inventos de la señorita Pepis que alguien se ha ocupado de hacernos creer por algún interés en que siempre, sea como sea, nos sintamos culpables de algo.

Para ver la luz, analicemos la etimología de la palabra sacrificio: sacri ­­= sacro = sagrado; ficio = facere = hacer, o sea, hacer sagradas las cosas, ¿en que sentido?, muchas veces. no hay como poner ejemplos para explicarse.

Hay una diferencia entre hacer de comer y preparar un plato con cariño, diseñado por mi,  especialmente para ti, porque se que es lo que te gusta, la cara de sorpresa que pondrás, por que te quiero que te cagas, quiero que lo sepas, y es mi forma de demostrártelo en este momento.

Hay una diferencia entre echar un polvo y hacer el amor, pudiendo hacer de este segundo concepto una obra de arte en un momento dado, ese punto exacto podríamos considerarlo un sacrificio.

Cuando transformas algo en arte por amor, hacer las cosas por puro placer, buscando la felicidad de la otra parte, y que eso te haga feliz, eso es sacrificio, cuando das y te das por puro placer.

A los más puristas les recordaré que hay una cosita llamada palabras polisémicas, las cuales, siendo la misma palabra tienen dos o mas significados relacionados entre si, este es uno de los casos.

Patricio

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