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Este ha sido un fin de semana de ritual, para alguien muy querido para mí, una nueva baraja de tarot y un ritual para entregar el mazo, solo hemos utilizado los arcanos mayores, por dos motivos, solo utilizo mayores y por otra parte el ritual hubiese sido larguísimo, hasta el aburrimiento, he aquí lo que hemos hecho.

La noche del pasado viernes, cuarto creciente, desprecinté la baraja, y esa noche simplemente han estado expuestas a la luz de la luna, encima de mi libro de las sombras encima de la funda que voy a obsequiar, un objeto con un talismán bordado, sacado del libro clavículas de Salomón en el que solicita el conocimiento.

Ayer, al atardecer, nos pusimos a limpiar las cartas entre los dos, para ello utilizamos gasa y agua bendita, simplemente humedeciendo la gasa y frotando suavemente las cartas en forma circular, como si estuviésemos en un taller de manualidades, hecho esto pusimos encima de la mesa el libro de las sombras, la baraja y la funda encima del libro de las sombras, y a su lado una vela y una varilla de incienso de palosanto.

Ordené los arcanos empezando por El Loco y acabando por El Mundo y hacíamos lo siguiente, yo cogía una carta, la primera, El Loco, y le decía algo parecido a, con esta carta mi deseo para ti es que se abran todos tus caminos, te aporte espíritu de libertad y alimente esa locura que nos une, no es algo preparado, si no algo que te sale del alma en ese momento, y así con todas, los 22 arcanos mayores.

Cuando yo le entregaba una carta después de haber dicho de ella lo que correspondía, se la entregaba, ella la pasaba por encima del humo del incienso y después por encima de la llama de la vela, suavemente, hasta quedar un poco negra por detrás, cada una como te salga, en una podrás hacer círculo, cruz o cualquier señal que te salga en el momento, es un ritual emotivo, en el cual las lágrimas es uno de los elementos casi imprescindibles.

Cuando acabas de hacer esto ves que la baraja ya tiene otro tacto,

al acabar los 22 arcanos, los metí en la funda y se la entregué, para mi, el ritual había finalizado.

Patricio

 

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