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El Loco, pedo original, diferentes tonos,  lo va regulando hasta conseguir algo que se parece a una melodía, la gente se ríe y lo mira como si estuviese loco.

El Mago, pedo indiferente, no se molesta en pensar, tiene ganas, se tira el pedo mientras está haciendo lo que sea, como si no hubiese pasado nada, si acaso pasará para los demás.

La Sacerdotisa, pedo de monja, llufa o chufa, en cada lugar tiene un nombre o un apodo, son silenciosos, se dividen en normales y asesinos, los asesinos tienen una peculiaridad, el calor que siente la persona en el orificio de salida al ser expulsado.

La Emperatriz, pedito, suele tenerlo bien controlado, lo regula poco a poco para que no haga ruido, solo alguuuuuna vez se ha oído un cuiiiiic muy fino

El Emperador, un señor pedo, como es el jefe, no se corta, hasta lo anuncia, ¡¡pedo va!!, y con cara de gran satisfacción, espera entusiasmado a que le aplaudan.

El Papa, pedo excusado, siempre tiene una explicación, si me los aguanto me duele la barriga, esto es de lo bien que he comido en tu casa, me ha dicho el médico, si, el médico te habrá dicho lo que quieras pero ostia, se nota tu presencia eh.

Los Enamorados, pedetes con cariño, para que no pases frío, mi amor, ven, acércate que te caliento.

El Carro, pedo de vehíCULO, normalmente de los asientos traseros, con el ruido del motor no se oye, pero se huele, si se va con las ventanillas abiertas siempre se puede decir algo de los abonos del campo.

La Justicia, pedo traidor, mira seria y amenazante, a ver quien ha sido, repasando su mirada uno por uno, cuando la verdad es que ha sido ella, pero así queda libre de toda sospecha.

El Ermitaño, pedo chirriante, parece que estén abriendo o cerrando una puerta con las bisagras oxidadas, piensas: ostias, ahora saldremos todos atufados, pero no, la cosa queda en nada, bueno, menos alguna vez.

La Rueda; pedo largo, tiene su subida, como un anuncio, en ascenso, llega al cénit del sonido y poco a poco va perdiendo fuelle, también llamado pedo rosquilla.

La Fuerza, su nombre lo dice, es el que suele escaparse cuando estás haciendo un esfuerzo, mueves el armario, te estiras para desperezarte, y en el momento menos apropiado, delante de quien no querrías jamás, aparece para dejarte en evidencia.

El Colgado, pedo de posición, difícil de entender si no te has colgado nunca boca abajo, inténtalo y la verás que gracia, a los 10 minutos como máximo las tripas parece que hablen.

La Muerte, ¡Ostia!, ese tiene dos visiones, cuando se lo tira otro parece que te estén envenenando y cuando te lo tiras tú te mueres de vergüenza de la brasa o bronca que te dan los demás al sentirse apestados.

Templanza, pedos inocentes, son aquellos que se tiran los bebés y los demás aplauden como si fuese la filarmónica de Viena.

El Diablo, como su nombre indica, pedo diabólico, suele aparecer cuando has comido picante o has abusado de algo que no debías, aquello que dudas si es un pedo o algo mas consistente.

La Torre, el despidote, se deja ir del todo, no es de extrañar encontrar golondrinos en su ropa interior, debería vigilar un poco su alimentación.

La Estrella, pedo agachado, este me recuerda a una ex cuñada cada vez que se agachaba, mejor decirle, no te preocupes, ya me agacho yo, pero ten cuidado al agacharte no sea que te pase lo mismo.

La Luna, pedo nocturno, es el que te tiras en la cama haciéndote el dormido el cual la otra persona, al mover las sábanas para que aquello se airee lo que hace es empeorar la cuestión.

El Sol, pedo descarado, estás con alguien a solas, se tira un pedo y te dice; ¡oye!, ¿te has tirado un pedo? Y cuando le dices que no, contesta: ¡ah!, pues yo no he sido.

El Juicio: pedo valenciano, como buenos amantes de los fuegos artificiales y el fuego, es cuando te pones un encendedor o una cerilla cerca de la salida de los gases y provocas una llamarada, cuidado principiantes, mejor hacerlo al lado de alguien que tenga experiencia.

El Mundo; pedo llamado ¡Quién lo iba a decir!, solo lo he vivido una vez, aquella mocita, tan hermosa como la dama del arcano, tan fina como el águila, tan esbelta como el ángel, con tanto porte  como el león y cuando entró en el lavabo del camping y se tiró el pedo, parecía que era obra de un toro.

Es el segundo y ultimo escrito del tema ”el tarot y el culo”

Patricio

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