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Nací bajo una estructura bien asentada .fui creciendo, y mis bases se iban desmoronando poco a poco. Quizás era yo y mis ansias de volar. O tal vez eran esos arquetipos llamados padres y sus principios. Pronto vi que no encajaba, que me ahogaba esa torre donde me sentía prisionera. Pero por más que quería escapar, solo podía languidecer mientras moría lentamente. Traté de huir. Pero mis cadenas eran losas que no podía levantar. Y poco a poco dejé que la frustración se apoderara de mi. Me hice vieja siendo una niña. Hice de mi mente un mundo dónde sólo habitaba yo… No…. No puedo más. Fui abriendo grietas en esos muros. Arañe la luz como podía ,con uñas y dientes, hasta que logré escapar.. Rompí esa estructura, dejé entrar la ilusión, la esperanza. Salté al vacío sin pensar que tal vez no estaba preparada. Quise comerme el mundo. Y el mundo me comió a mi. Aprendí que no todo es huir. Los miedos te persiguen allá donde vas. Me levante tantas veces como me caí y seguí caminando, remendando mis heridas, lamiendo mi dolor… Hice bien?. Hice mal?.. Es mi tintineo que resuena en mi cabeza, como una triste canción. Los arquetipos se repiten. Yo soy madre. Pero aprendí la lección. No quiero prisioneros en mi torre. No quiero cadenas de amargura y dolor. Mis bases siguen cerradas. Pero mi techo no. Abrí las ventanas. Dejé que la nube trajera lluvia. Que esta llamara a la tormenta .cuyo estruendo retumbó tan fuerte que los pilares se rajaron. Pero no tengo miedo. Después de la tormenta viene la calma y con ella la luz y el perdón.. La torre de arena el viento se la llevó.

Maxi Cabeza Salguero

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