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mucho da para hablar este concepto, algo de lo que carecemos muchas veces, hacemos un ritual y queremos que funcione, no mañana no, ayer, cuando la naturaleza nos dice que todo tiene un proceso.
Es curioso, cuando desarrollo los cuatro puntos principales para cualquier ritual estas suelen ser las reacciones.

1, La fuerza del deseo, aquí todo el mundo está conforme, y asienten convencidos, ¡claro!, es lo lógico, cuanta mas fuerza imprimes a tu deseo mas potente se vuelve, solo un pensamiento: cuidado con lo que pides no sea que se te conceda y entonces no te guste, como en el relato de ayer.

  1. Concentración, parece un tema secundario cuando es tan importante como el primero, normalmente explico que no es una sensación de ponerse serio, con las cejas para abajo y con cara de tener muchas ganas de ir al baño, si no mas bien como estar en el cine, va a empezar aquella película que llevas tanto tiempo esperando, estás mas pendiente de lo que estás viendo que de comer palomitas, lo cual haces de forma ya inconsciente, la atención está en la pantalla.
  2. El secreto del ritual, aquí la cosa es compleja, en principio se entiende, se asiente, pero las ganas de explicárselo a alguien, lo cual es un error, pues debilita lo que hayas hecho hasta hacerlo inútil, la clave es: hago y me olvido.

4.La paciencia; ¡¡¡Agggg!!!, ya no vamos bien, ¿y esto cuanto tarda?, ¡lo necesito de inmediato!, ¿no hay otros sistemas mas rápidos?, respuesta: recurre otras magias mas oscuras, son mucho mas rápidas, ¡ah, no!, eso no, pues entonces ya sabes, un poquito de paciencia.

Si nos remontamos al origen de la palabra, vemos que es compuesta, por paz y ciencia, paz = “patis” la misma raiz de la palabra paciente en su referencia a enfermo, hay dos tipos de enfermo, los que sufren en silencio y los que medio planeta se entera que lo está, como yo, cuando tengo mas de 37,5º de fiebre, mis lamentos pueden llegar a ser cansinos, y ciencia, lo que me falta en ese momento para entender que todo tiene un proceso y por mucho que me queje no sanaré antes.

También es algo que se le puede pedir al enemigo cuando ha llegado el momento de la devolución de “aquellos regalitos” que en su día tuvo la gentileza de enviar; “cuando fuiste martillo no tuviste clemencia, ahora que eres yunque, ten paciencia”, aquí, como que la misma palabra coge un sentido mas gracioso, mas agradable.

Por último, una reflexión, la paciencia mas difícil, la que tengo que tener conmigo mismo, aceptándome, no incriminándome, no acusándome, cogiendo a este juez tan cabrón que tengo dentro y desfenestrarlo, para poner en su lugar a un juez mas amable, mas amigo, mas colega, mas comprensivo, y sobre todo, mas paciente.

Patricio

 

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