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Hay veces en la vida que te has esforzado lo que has podido sin un resultado, ni aparente ni no aparente, pues todo sigue exactamente igual.

Has intentado hacerte El Loco, pero te enerva, has hecho filigranas, pero como si las hubieses hecho en medio de la nada, has pasado por los 12 primeros arcanos, te has vestido de ellos y has actuado en consecuencia, y claro, llega un momento que no sabes muy bien lo que hacer.

Entonces, de repente, llegas al Colgado, puedes pensar: pues si, así es exactamente como me siento, porque de poder, ya no puedo hacer nada mas, solo colgarme un poco, a ver si viendo la cosa desde otro prisma de repente me ilumino y veo la solución a la cuestión.

Colgarse no es tan fácil como parece, tienes que renunciar a ti, a tus obligaciones autoimpuestas, robotizarte u poco para cumplir con los mínimos exigibles a todos los niveles, pues en el fondo la mayoría de nuestros problemas son simplemente cuestiones mentales, aunque a veces puedan parecer abismos insondables.

En esos momentos pasa algo muy curioso, te das cuenta que los consejos que has impartido a otros a ti no te valen, y sabes que son buenos consejos, pero nada, como si fuese hojarasca que se lleva el viento.

Si continúan mirando el tarot de forma cronológica ves que después vienen La Muerte y Templanza, o sea, que hay un momento que llegas a Templanza, pero ¿a que precio?, porque si, la carta habla e cortar, pero, ¿cortar que?, ¿a otro?, ¿a prejuicios tuyos?, ¿a situaciones absurdas creadas por ti solito?, porque aquí, la mayoría de tarotistas opinan muy alegremente, ¡ves!, cortas y zanjado, soliéndose echar las culpas a un tercero para que el cliente se vaya mas satisfecho.

¿Y cuando el problema es uno mismo?, me atrevo a decir que así es al menos en el 80% de los casos y me quedo corto para mi gusto, pero me tacharían de exagerado, igual hay que cambiar algún punto de vista y solo se puede hacer desde otra posición, igual no has llegado al tope de sufrimiento y prefieres estar colgado que cortar no se que, al final no sabes nada, y ante la duda lo mejor es no precipitarse, mejor colgado que arriesgarte a cagarla, porque igual después no tiene remedio, ¡vete a saber!, sin estas paradas obligatorias que te marca la vida, seguramente esta carta no estaría incluida en el mazo.

Patricio

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