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Vamos por un momento al origen del tarot de Marsella, tanto en los personajes, sus posturas, sus vestimentas y sus accesorios, si los examinas cuidadosamente te das cuenta que son de la época edad media/renacimiento, algo que a veces se nos olvida cuando queremos hacer una exposición de los arcanos.

Uno de tantos detalles asombrosos que esconde el tarot de Marsella es en el cayado que lleva el Loco consigo, el personaje que empieza el viaje por los arcanos, no todas las versiones de este tarot lo tienen, pero no es de extrañar desde el invento de la imprenta en que se ha tenido mucho mas cuidado en fabricar cartas para su venta que en preservar el detalle.

En más de una ocasión he mencionado que las cartas en si mismas son talismanes, cada una esconde varios secretos, mensajes, a veces más comprensibles para las personas de aquella época que para nosotros, unas cuestiones que poco a poco vas desvelando y alucinando cada vez que descubres un detalle nuevo hasta la fecha.

En aquellos tiempos era normal que las personas fuesen con un cayado, sobretodo los viajeros, pues el viaje a pie era lo mas normal, para que en aquel viaje no apareciesen imprevistos desagradables, con el cayado se hacía lo siguiente, se hacían tres agujeros en forma triangular a los cuales se metía una plaquita de cobre muy fina, enrollada, la cual está en la imagen de la publicación y una vez introducida se sellaba con cera, una vez hecho esto y bendecido cogía el nombre de “palo del buen viajero”.

Recordemos que en geometría sagrada el triángulo es la clave, y está en la base de la sección áurea, llamada también proporción divina, sintetiza la trinidad del ser, como producto de la unidad del cielo y de la tierra, la suma del uno y del dos.

Autores hay para todos los gustos, hay unos que dicen que al arcano El Loco lo colocan al final, para mi carece de sentido, lo veo al principio, el que va a empezar el viaje por el tarot, el que lleva el palo al que podríamos llamar “el bastón mágico” y para este mágico viaje a través de los arcanos le va a ser de mucha utilidad, para separar las espinas y los pinchos, para defenderse de las alimañas, contra los asaltantes de todo tipo que todos nos encontramos o que nos encuentran, y no nos olvidemos de las serpientes.

Si aplicamos la ley de las repeticiones vemos que el mismo triángulo se repite en el ser femenino de la carta El Diablo y de uno de los dos niños que aparecen en el arcano El Sol.

Cada carta contiene varios secretos, ahora va cogiendo forma aquella frase que decía la maestra: ¡¡CHUPA CARTA!!

Patricio

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