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Por una parte no ha sido mas que uno de aquellos mensajes curiosos que a veces te llegan, una foto, con una frase,: “mira esto”, por otra, me ha parecido algo espantoso, una ouija para niños, con la foto de una niña pasmada de la alegría de haber recibido su tabla…espiritista… ¿infantil?.

Voy a imaginar por un momento que no creo en esto y que tengo una hija de esta edad que me pide persistentemente este “juguete”, ¿Qué haría? Pues todos hemos oído hablar de ella, la hemos visto en el cine y hemos pasado miedo, no se, me da a mi que intentaría cómprale otra cosa, eso me daría mal rollo.

Personalmente creo que la ouija es de alguna manera una fuente de energía, sabemos que para contactar con los espíritus, pero ¿para nada mas?, creo que ahí algunas veces nos limitamos, decimos:”esto es así y no de otra manera”, y a veces te tienen que provocar una cura de humildad para darte cuenta que solo eres un aprendiz, no es falsa humildad, es una verdad como un templo.

¿Me gusta tirar cartas? A veces si, otras menos, lo hago por dinero, claro, prefiero la enseñanza, ¿Cómo le contesto a una mujer que pregunta si la engaña el marido?, me está pagando para que le lea las cartas y no para que divague para no decir nada en concreto, además, como le diga al marido: “el tarotista me ha dicho que me engañas”, ¡ostia!, viene el marido y me mata tres veces, los franceses tienen un dicho, medio París engaña a otro medio, ¿será solo en París?.

¿Me gusta la ouija? Si, desde luego, es uno de mis juguetes preferidos, después de los muñecos, pero es de aquellas cosas que el instinto ya te dice que es para mayores, aunque suene mal decirlo así, no hay que inventar, solo hay que leer memorias hospitalarias y ver cuantos problemas han tenido en psiquiatría personas que han jugado con esto sin conocimiento.

Para gustos, los colores, a cada uno le gusta lo que le gusta, pero con conocimiento en ciertas materias, este, ya te dice que si tuvieses un arma, con licencia, claro,  deberías tenerla en un armero si hay pequeños por la casa, creo que es totalmente aplicable.

Cuando tocas lo que no entiendes pueden haber repercusiones que tampoco entiendas, y la tendencia natural hacia nuestros hijos es la protección, no la exposición a peligros, y menos a desconocidos, ¿le daría una copa de brandy a mi hermano? Desde luego, no tiene ningún enganche, le gusta, lo saborea y lo disfruta, ¿y a mi sobrino de 8 años?, todos sabemos la respuesta, aunque siempre hay algún cafre, lamentablemente.

Todo tiene su tiempo y su momento, lo dice la naturaleza, cuando algo es prematuro no suele ir demasiado bien, suelen haber problemas, sobre todo imprevistos, hay cosas a las que se les debe tener respeto, y si te gustan, un cuidado especial, si juegas con cuchillos y no tienes cuidado te puedes cortar.

Patricio

 

 

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