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Si hay un consejo más inútil, con menos gracia que ninguno, es este, cuando hay algo que te preocupa, que no te `puedes sacar de la cabeza, que te absorbe, que no sabes como solucionar aquello, que necesitas ayuda para verlo desde otro prisma, justo en ese momento, aparece la inteligencia suprema disfrazada de gilipollas y te dice: ¡no pienses en ello!.

Como si él o ella tuviesen esa capacidad, cuando son los que mas se comen la cabeza, ¡Qué comerse la cabeza!, ¡asesinarse la cabeza! y a ti, lo que te dan de todas sus comeduras de coco, de todos sus desvaríos, es simplemente ¡no pienses en ello!-

No te dicen míralo de esta u otra manera, no se toman la molestia de ponerse en tu pellejo y saber por lo que estás pasando, lo que estás sufriendo o hasta donde llegan tus cavilaciones, parecen el Papa, delante de las cuestiones que le plantean los alumnos se limita a mirar hacia otra parte y decirles: a mi que me explicáis?, ¡por ahí se va a Roma!, y se queda de lo mas ancho.

A lo mejor no es que no pienses el ello si no que pienses en ello como si le pasase a otra persona, el problema idéntico, ¿Cómo lo enfocarías?, ¿Qué alternativas le darías?, ¿Qué no pensase en ello?, si eso es lo que no puede evitar, ¿y que es lo que queremos?, ¿Qué es lo que necesitamos?, alternativas.

Cuando alguien me dice “no pienses en ello” normalmente ya se a quien lo le tengo que volver a consultar cuando tenga un problema, a cualquiera menos al Papa, que si, sabrá mucho, pero a mi no me vale, para ir a Roma me compro un mapa.

Patricio

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