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Esta es una fecha que nos la sabemos todos, ante ella, suelo ver tres reacciones diferentes, ilusión, pasotismo o tristeza.

Los que la viven con ilusión merecen toda mi admiración, los recuerdos de la infancia, lo que nos transmitían nuestros padres, el ambiente que se respiraba por todos lados, son fechas en las cuales, como solemos estar mas contentos y mas apaciguados estamos mas abiertos a los buenos propósitos y la reconciliación si es ello posible, he identificado esta postura con la carta La Estrella, para el año que viene deseamos nuevas ilusiones que generen nuevas oportunidades.

Los que la viven con indiferencia, ven claramente que solo es una época para hacer más gasto, muchísimo mas gasto. hacer el hipócrita con los familiares de siempre, y para ponerse morados de comer, y cuando se pasan esos días, todo vuelve a la rutina mas rutinaria, o sea, ha sido como algo relacionado con la música llamado un “falsete”, creo que con ello se pierden unos días que vienen muy bien para muchas cosas, entre ellas revivir ilusiones e imágenes del pasado, a veces, estas cosas llegan al alma, he identificado esta postura con La Rueda, primero ascendiendo para poder llegar a todo, (¡malditas fiestas!,¡por dios, que no se me olvide nada!), arriba celebrando el día señalado y posteriormente descendiendo con cara mas preocupada pensando a ver como demonios voy a quitarme el sobrepeso de estos días y a pagar lo que he tenido que comprar para tener paz en casa.

Los que vivimos estas fechas con tristeza, a veces por el recuerdo de alguien querido que ya no está, o por algún episodio desagradable sucedido por estas fechas, que si, sabes que no debes recordar, pero sin saber muy bien por que te invade de repente una angustia, producida por una cabronada que tenemos todos llamada subconsciente, que a veces nos hace muy malas trastadas, en mi caso por la desaparición de una pareja cuando tenía 19 años, en estas fechas se fue a visitar a su familia a Canarias y no llegó a destino, si es que fue allí, de repente llamadas de su familia, a ver donde estaba su hija, siguieron insultos de todo tipo seguido al cabo de unos días por un interrogatorio policial, del cual salí a la calle inmediatamente, pasaron unos pocos días, y de repente todo paró, nadie volvió a decirme nada mas, y yo tampoco quise saber mas, la cosa estaba cristalinamente clara, y mas información solo hubiese causado mas dolor, ¿si alguna vez me he preguntado? Pues claro.

¡Que tontería!, ¿verdad?, pues cada año, en algún momento, revivo la imagen, me veo paseando por la calle, entre luces de navidad, con villancicos de fondo y cayéndoseme unos lagrimones de campeonato, y sin querer ¡zas!, angustia, he identificado esta postura con la carta El Colgado, inmovilizado, parado e intentando encontrar la postura adecuada buscando un nuevo ángulo de visión, pues el de siempre ya lo conozco, y no me soluciona nada.

Quiero acabar el escrito de una forma positiva, como he empezado, con la Carta La Estrella y una cita de Rabindranath Tagore: “Dejadme creer que entre todas las estrellas hay una que guía mi vida a través de lo desconocido”.

Patricio

 

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