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Decía Hemingway que las ramblas barcelonesas es el paseo mas bonito del mundo, hasta ayer, una vez mas, saboreamos el esperpento, la tragedia, es como una tómbola maligna, cuando menos te esperas te toca, corrió sangre inocente, vidas arrancadas por unos seres malignos cuyo fin es provocar el caos, la desestabilización y el horror.

Solo un día antes, yo estaba en el punto de la tragedia haciendo uno de mis recorridos por la Barcelona esotérica, solo un día antes, se te queda cara de idiota cuando ves a gente tirada en la calle, regueros de sangre, hombres, mujeres, niños, indiscriminadamente.

El terrorismo nace del odio, se basa en el desprecio por la vida y tiene como comedero el fanatismo, es algo que realmente da miedo, aunque también surge una paradoja, ¿Por qué aprendemos a temer al terrorismo pero no al racismo, al sexismo, al machismo y a la homofobia? Porque el origen es el mismo, el odio, el rencor, y el desprecio por el prójimo, y el resultado en víctimas multiplica por mucho.

Los terroristas intentan modificar nuestro comportamiento, provocando miedo, dolor e incertidumbre, no solamente es matar ciegamente, sino lanzar un mensaje para desestabilizar al enemigo, ¿y quien es el enemigo?, cualquiera que no piense como ellos.

Desde aquí nuestra pequeña contribución de repulsa hacia estos hechos, nuestra condolencia hacia victimas y familiares, hoy es un día de luto, ayer éramos más, hasta que unos engendros desataron el mal con una de sus peores caras.

Patricio

 

 

 

 

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