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Me levanto del trono hastiada de tanta carga, deposito en él la corona, el cetro y el escudo mientras dejo caer la ropa en cada paso, ¡Que se detenga el mundo si quiere!, en estos momentos sólo existo yo.

El placer de caminar descalza sólo es comparable al sonido del mar, el olor a tierra mojada o al reflejo en una mirada, confieso vivir de madrugada buscando aventuras, explorando otras vidas, corriendo otros riesgos.

No hay nada que mate mas que lo establecido por otros, por eso existe el maravilloso don de desobedecer, del que yo hago mi emblema, no sin dejar conceptos muertos, experiencias de vida y reglas rotas por el camino.

Mi imaginación me lleva a inventar muchos nombres, experimentar miles de vuelos y planear por la creación de la mano de la intuición que me es innata, para ver lo de fuera desde dentro.

No sigo mas normas que las que marca el instinto femenino que me lleva al atrevimiento de vivir, aburriéndome de lo establecido y de las opiniones ajenas con la enorme osadía de no hacer lo que se espera de mi.

No creo en el victimismo con el que algunas mujeres hacen su escudo y de la queja constante de la historia de sus vidas,. doy la espalda a la moralidad agria y encorsetada que respiran, ondeando la ofensa que el mundo les a causado.

Es raro, muy raro, que nadie caiga en el abismo del desengaño sin haberse acercado voluntariamente a la orilla, heroína con papel protagonista, hago de mi imaginación un templo del morbo y de mi sensualidad, el placer en la mirada del otro.

Lapidaría con las excusas ajenas y las verdades sesgadas, reniego de la falsa doctrina de la dama en apuros, miro de soslayo al mundo masculino con una medio sonrisa que me delata, mi instinto de cazadora me hace disfrutar de la conquista en cuerpo y mente de la rendición del que no puede evitarlo… el pecado, que al Emperador se le alaba, en mi, no se perdona, sugerente, palpitante…practico en secreto los amores en penumbra y con jirones de mi vida, caminaré muchas veces sola, porque no entiendo los corazones a medias, los suspiros controlados y los sentidos que restan..maldita sea la gracia de elegir a quien amar con lógica.

Aprendí a decir NO a la piedad de lo seguro y al arrepentimiento mal disimulado y SI, a un océano sin rutas, del que las mujeres navegamos por las tinieblas y del que nos orientamos mejor, con menos luz.

No soy espíritu domesticado, me visto de mujer que no le asusta las respuestas y no sabe rogar, prefiero pagar la cuenta de los errores de mi vida y el precio de ser un alma libre.

Con todo esto, cambio mi corona por un corazón alborotado, mi cetro por cosquillas en el alma y mi escudo por una beso robado. No quieres probar????

Desde el Valle de Tarlo.

Rebeca

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