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Esta, puede ser una historia de esas de familia que abuelos, tíos y padres cuentan a sus nuevos miembros. Los componentes de esta experiencia real, son de un pueblo pequeño de la provincia de Aragón, hacia el año 1915, por entonces todo lo relacionado con cosas extrañas se llamaba brujería, aunque no lo fuera, y si lo era se convertía en una desgracia para la familia, por temor al rechazo, incluso la guardia civil perseguía por aquel  entonces esas cosas.

La familia “el músico” (mote) que se componía de una joven pareja, más la hermana del marido, Manuela, estaban pasando por momentos angustiosos, Manuela, una joven, por aquel entonces, al acostarse por la noche era víctima de algo desconocido para ella y su familia, padecía de terribles golpes y le cortaban el cabello,  lo mas curioso es que en su habitación no había nadie y nadie entraba a la casa, los ataques empezaban a partir de las doce de la noche, la familia lo consultó con el médico y otros miembros de la familia.

Como no sabían qué hacer, decidieron montar guardia en la habitación, por si acaso había alguna explicación que desconociesen, tal fue lo que presenciaron que aterrorizó a los restantes familiares, a las doce en punto de la noche empezó Manuela a gritar por los golpes que recibía y pidiendo que no dejaran que le cortaran el pelo, los demás fueron presentes de lo que ocurría, rojeces de los golpes en su cuerpo y mechones de pelo cortado como si lo hicieran con unas tijeras, no pudieron hacer nada.

Es entonces cuando decidieron pedir ayuda al cura del pueblo, ya que el médico les dijo que no podía hacer nada, se le explicó el caso al cura y este atendió en privado solo a los hombres de la familia, diciéndoles que Manuela estaba siendo victima de brujería, a estos les dijo que Manuela hiciera un muñeco de trapo con paja con su pelo, lo vistiera con tela de su ropa lo más parecido a ella, lo dejara en la entrada de la casa y justo antes de las doce de la noche, que los hombres de la familia le pegaran sin cesar al muñeco y después lo quemaran, al día siguiente debían fijarse en quien en el pueblo aparecía con unos moratones que coincidiesen con los que ellos dieron; así lo hicieron, al día siguiente, una mujer de la que nadie sabia nada y mucho menos referente a estos quehaceres apareció llena de los moratones, no se volvió a repetir la brujería y nadie mas comento el tema ni siquiera la propia Manuela.

Begoña Moreno.

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