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Las cartas del tarot son algo muy curioso, pasamos por ellas muchísimas veces, a veces de pasada, a veces estamos un periodo sintiéndonos identificados con alguna en concreto, otras veces viviéndolas continuamente.

Es mi momento con la carta El Loco, mi interpretación en este momento es: ve a tu bola, no hagas caso, hazte el loco.

Es como aquella receta de cocina que es la que sabes que es fantástica, y viene alguien que te dice: ¿Por qué no le haces tal o cual variante?, lo pruebas, y no es lo mismo, sobra algo, falta algo, ¡claro!, falta lo genuino, lo tuyo.

Así es la magia, tuya, libre, por sensaciones, sin rigideces de ningún tipo, puedes adoptar de otras creencias exactamente lo que le dé la gana, siempre y cuando tenga un sentido, pudiendo escoger algo sin tener que someterte al resto.

¿Por qué no puedo poner a Elegguá,   la Santa muerte y lo que considere necesario y oportuno en mis rituales?, tema controvertido, eso parece, tengo un amigo llamado Edgar, cubano, babalawo (una especie de sacerdote en santería), su mentora, su madre, Reina María Rodriguez, poetisa de reconocimiento mundial, compartimos comida, ajedrez e intercambio de conocimientos, no tenemos ningún problema en nuestra comunicación ni en nuestras formas de ver la magia, pero como el pajarraco negro de la carta La Estrella, parece que si hay quien lo tiene, o a su manera o nada.

Me recuerda otra vez a la carta El Papa, estos días me persigue, esto se hace así, y no hay otra manera ni otro camino, volvemos otra vez al casco cerrado de La Sacerdotisa invertida, a la normativa del Papa invertido, a la tiranía del Emperador invertido, al razonamiento rígido de la Justicia invertida, y al rechazo de lo que es diferente por su estructura mental como el Ermitaño invertido, olvidando que la magia es un mundo de sensaciones que no tiene por que coincidir con las sensaciones del vecino, ¡cuantas cartas invertidas eh!.

Parece que hay una nueva inquisición, pero esta vez en la parte de algunos “maestros”, no hagas, no toques, esto no es así, hay una palabra que se repite, es la palabra NO, nacida de la parte lógica e intransigente, cuando la magia es todo lo contrario, ¿o no?.

¿Por qué hay que hacer las cosas de esta o aquella manera? ¿Por qué lo dice alguien? ¿alguna tradición?, esto no vale, lo que vale es lo que hay en ti, hazlo a tu manera, hay algo que te dice, que te va marcando unas pautas, te pregunto: ¿lo estipulado te hace sentir, te hace vibrar? Esa es la clave, si rezar cuatro avemarías te hacen vibrar, adelante, no te cortes, y si es otra cosa, lo mismo.

Mira los grandes pintores y sus discípulos, también grandes pintores, ¿son copias?, en absoluto, cada uno tiene su arte, su estilo, su “punto”.

Me quedo con El Loco, puede parecer una carta débil, simple, pero es la más poderosa del Tarot, ¿Por qué?, puede transformarse en cualquiera de las otras cartas en un momento dado, es el único arcano mayor que sobrevive en las barajas modernas, El Joker.

El mensaje está claro: paso de maestros que no lo son, mas bien maestrillos, ¡a mi bola!

Patricio

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