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Ring…ring…¿Rufina?, soy Mari Carmen, tengo que hacerte una consulta, he conocido a un chico, pero después de dos fracasos estoy un poco acojonada, a este paso voy a parecerme a la Elizabeth Taylor, ¿tu has tenido mas de un novio?

¿Mas de un novio?, ¡¡nueve!!, y mira, parecidos a los personajes masculinos del Tarot.

El primero era como El Loco, así, medio hippie, en esa bolsa le cabía todo lo que tenía, fue un amor juvenil, hasta me fugué de casa para irme con él, y ¡anda! que no pasamos hambre, hasta el perro estaba canijo, que comeríamos ese día y donde dormiríamos siempre era un misterio.

Después vino El Mago, ese era un truhán, se ponía con una mesita en las Ramblas y con tres cartas les sacaba el dinero a los turistas, yo solo tenía que dar el agua, ¡ah! que no sabes que es dar el agua, es avisar si se aproxima la policía.

Entonces pensé: Rufina céntrate, necesitas alguien que te de seguridad, entonces me enrollé con El Emperador, pero hija, allí todo eran órdenes, ¡anda! que no era mandón el menda, además un 0 en la cocina, no sabía hacer ni un huevo frito, y de gracioso nada eh, graciosos los dos de antes, aquello duró poquito.

Entonces, recién dejado al pichacorta conocí al Papa, oye, el tío sabía de todo, me dejó anonadada, pero solo por un poquito de tiempo, porque si le preguntaba algo yo quería una respuesta rápida, sencilla y corta y el tío para explicarte algo te daba una conferencia, ¡para conferencias estoy yo!, al final resultó ser un pesado, y en la cama no tenía ni idea, ya sabes.

Entonces apareció mil príncipe azul, un italiano con un Carro que no te imaginas, guapísimo, me conquistó en un nada, ahí si que pensé que era el hombre de mi vida, pero al final solo me sacó los ahorros y desapareció, indagué un poco y hasta el carro era de alquiler, menudo sinvergüenza, cuidado eh Mari Carmen, que de estos hay unos cuantos.

Escamada ya de tanta hermosura conocí al Ermitaño, este vivía solo, en una especie de buhardilla, pero resultó ser un tacaño de mucho cuidado, no me dejaba usar la cisterna después de hacer pipí, para él todo era ahorrar, ya no te digo tomar una Coca Cola, parecía que le estabas pidiendo un viaje al Caribe.

Entonces apareció El Colgado, un chico calladito, siempre te hacía ver las cosas desde otro punto de vista, pero el chaval se ponía de fumar porros hasta los ojos, y yo, con aquel pestazo no podía, le dije, tienes que elegir, o la marihuana o yo y el muy cabronazo me dice ¡ah!, pues me quedo con la marihuana.

Y ya por último apareció en mi vida El Diablo, en principio me pareció un personaje raro, pero ¡ay! Cuando me llevó a la cama, ves esa lengüita que enseña, pues con esa lengüita me hizo pasar unos momentos fantásticos, el muy canalla, eso si, formalidad y ganas de compromiso poco, aparece y desaparece cuando le da la gana, lo maldigo una y mil veces, pero cuando lo vuelvo a ver me deshago, me entra un tembleque en el cuerpo que no te imaginas, ¿que te lo presente?, ni lo sueñes, entonces lo vería menos todavía.

Si, ya se que son muchos, una que sabe lucir palmito, no se hija, debo tener algo que los encandila, el otro día vi por la tele que a eso lo llaman glamour, no veas como se complican la vida los franchutes para decir que una está muy buena.

Bueno Mari Carmen, cuando quieras vienes y miramos a este chico, a ver que nos dicen las cartas, si, si, lo antes posible, así te quedarás tranquila sabiendo a que atenerte.

Patricio

 

 

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