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Los que llevamos el tarot en la sangre relacionamos cada estado de ánimo así como cualquier cuestión con los arcanos, no todo el mundo tarotístico lo ve de la misma manera, uno relaciona tal cuestión con una carta y otro con otra diferente, cada uno tiene sus motivos, su visión.

Hoy me apetece hablar de la tristeza, y para mi lo tengo claro, la carta de la tristeza es La Luna, unas casas cerradas, como tu entendimiento, unos perros que aúllan, parecido a los lamentos que derrama tu alma, una noche que parece que durará eternamente, esa sensación de oscuridad que nos impide sonreír, unas gotas que no descienden, si no que ascienden, esa sensación de estar perdiendo energía y ese desgraciado y cabrón de cangrejo, ¿y quien es ese cangrejo?, en la lectura de hoy, Cáncer, esa influencia que te hace asesinarte la cabeza sin compasión, en esas noches eternas donde reina La Luna.

La noche es larga, das vueltas y vueltas, al día siguiente a veces no entiendes como puedes estar tan cansado de una noche de descanso, ¿de descanso?, si tienes cara de haber pasado la noche en comisaría interrogado sin piedad.

Temporalmente has perdido una cualidad importantísima, sonreír, si miras en Internet verás todas las ventajas que tiene ese acto a nivel de salud,  en cambio con esto de la tristeza hay que tener cuidado, eso si perjudica seriamente la salud, hubo un filósofo llamado Séneca que tenía una frase muy apropiada para ilustrar esta idea: “la tristeza del alma puede matarte mucho más rápido que una bacteriaª, parece que el hombre estaba adelantado a su época, una especie de loco incomprendido.

Entonces, lo que te haya provocado esa tristeza te lo tienes que tomar como que estás de luto, hay un límite, después, o vuelves a la normalidad, o estás jodido, empezarás a flirtear con la depre.

El tarot nos habla de ello en la secuencia clásica, Luna/Sol, por muy larga que sea la noche El Sol vuelve a salir, a recordarte quien eres, que metas conseguiste, que cuestas has subido y que cimas has conquistado, lo que vales, si, si, lo que vales, que en La Luna a veces pierdes esa perspectiva.

Tenía pocas ganas de escribir hoy, pero de repente he recibido un mensaje de Rufina, parece que va a organizar un curso de tarot, estaba muy contenta porque ya tiene una alumna, eso me ha hecho sonreír y recuperar un poquito la energía.

Sonreír, esa es la clave de la recuperación.

Patricio

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