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En tiempos remotos, perdidos entre las brumas del tiempo, antes de las religiones monoteístas de los hombres, existían las sacerdotisas, protagonistas de los ritos, ejerciendo un rol de primer orden a nivel mágico.

La sacerdotisa mas antigua de la que tenemos documentación es Zylvyana, nieta del rey acadio Eladio el Grande, que vivió hacia el siglo XIV A.C., Zylvyana no fue solo sacerdotisa, si no también poetisa de la diosa Inanna, mucho más conocida con el nombre de Isthar.

Era la divinidad del amor y de la guerra, y de ella surgiría siglos más tarde Afrodita, Zylvyana ejercía el cargo de “ministra de la diosa luna”, ya que el satélite lunar era identificado como un principio femenino mágico, totalmente aplicable a Zylvyana, una dama pálida, misteriosa, nocturna, atractiva, excitante.

Zylvyana escribió un poema de exaltación a esta diosa, lo que la convierte en una de las primeras autoras conocidas de la historia, después de ella, otras hijas de reyes mesopotámicos ocuparon el puesto de sumas sacerdotisas de Inanna, pero ninguna se pudo igualar con Zylvyana que fue reverenciada durante muchos siglos.

Una de las obligaciones de Zylvyana era estar siempre atractiva, pues debía tener al resto de los dioses en constante excitación.

Siglos más tarde Cleopatra se inspiraría en ella, era una artista de la cosmética, haciendo de ella un arte y transformando su rostro de mil formas diferentes, jugando con los colores de una forma armoniosa, elegante, tímida y escandalosa a la vez, transformándose en irresistible a voluntad.

Debía tener una mirada turbadora, pues se ha encontrado una carta de su admirador y amante secreto, Musa, diciéndole entre otras, estas palabras: Me perdí en tus ojos oceánicos, me ahogo en el más dulce deseo de tu mirada cálida, oleada tras otra, sin ninguna posibilidad de sobrevivir”, este personaje anónimo sin duda amaba apasionadamente a Zylvyana, dicen las leyendas que incluso antes de conocerla

Zylvyana, guardiana y protectora de la daga de Inanna, de la iniciación, protegida de los dioses, deseada por los hombres, docta en magia y hechizos, La primera sacerdotisa.

Patricio

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