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Creo que en cuestiones sentimentales la peor respuesta que te pueden dar cuando te estás declarando a alguien es: te quiero como amigo, nada más, ¡que horror!, no sabes donde esconderte, de repente pagarías por cerrar los ojos y estar en casa para poder llorar a gusto y tranquilo.

Todas aquellas ilusiones, fantasías, planes, opciones, de repente se han desvanecido, y en esos momentos te sientes de los seres mas desgraciados del planeta, el mejor lugar para esconderse durante unos días es en la cama, con la cabeza tapada, ¡ojala pille en fin de semana!, así tengo varios días para lamentarme tranquilamente, solo con mis angustias.

Esto que voy a relatar me pasó hará unos 15 años, había una moza que me gustaba bastante, habíamos salido a cenar un par de veces, mi imaginación ya había hecho todo tipo de planes, tres días en Marrakech dan para mucho, teniendo en cuenta que no me defiendo del todo mal en árabe, y conozco bien tanto el país como sus costumbres iba a montar un fin de semana largo, estilo Ali Babá, la llevaría a los mercados, le enseñaría a regatear, a decir caro (gali), tengo poco dinero, (ana xuía flush) o cosas parecidas muy útiles para estos menesteres, visitar perfumistas que siguen con su tradición milenaria, escondidos en callejones que cuando te los descubren son fascinantes, artesanos de la madera, y mil cosas mas, en un hotel que es un palacio árabe con fuentes y jardines, hasta ahí habían llegado parte de mis preparativos en el plan concebido.

Como lo de echarse las cartas a uno mismo no es algo que me fascine, consulté con Mayma en plan confidencial, dijo: a ver, esta paloma como te ve, una sola carta definirá la situación, y… ¡maldita sea!, tuvo que salir El Papa, movió la cabeza en plan negativo y dijo: olvídate, te ve como amigo solamente.

Aún y así, conservando cierta esperanza, la cité para salir a tomar una copa y se lo dije, ¿y cual fue la respuesta?, tal como había predicho Mayma, no las mismas palabras pero si el mismo sentido, ¡ostias!, ¡que desastre!, menos mal que no había reservado nada, me fui con mi sensación de idiota y de haber hecho “el canelo”.

¡Y anda!, aprendí la lección, para cuestiones de amores, El Papa no acaba de encajar del todo, ya me hubiera gustado que hubiese salido El Diablo, pero no era el momento, fue lo que fue, entonces un pequeño drama, ahora, una tontería del pasado.

Hay cartas que en plan sexi ya te dicen que no, que no es lo suyo, aunque algunas parecen que digan lo contario y después tienen su cosa, pero esta, decididamente creo que no.

Patricio

 

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