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En el tarot no hay cartas buenas o malas, todas pueden hablar de cualquier cuestión, en cualquier momento, de forma positiva o negativa, la misma carta, otra cosa es que haya alguna que nos guste mas y otra que nos guste menos, dependiendo de este punto así verás la lectura.

Dentro de las cartas que me gustan menos está El Papa, y desde luego como todas tiene su lado positivo, el que marca el camino, el instructor, el aprendizaje, lo sagrado, el gurú, lo que quieras que se adapte, pero por otra parte creo que en su lectura negativa es el malo del tarot.

Olvídate del Diablo, a ese ya lo ves venir, a este no, es aquel del  que dirías: ¡quien lo hubiera pensado!, ¡quien lo hubiese dicho!, claro, va vestido de papa, escondido detrás de una imagen de inocencia, la cual te impide ver la realidad al fijarte solo en la apariencia.

Veamos un punto interesante, imagen 1, el arcano El Papa, la mano que bendice, la cual he señalado con un círculo es la postura que emplea el papa de Roma cuando hace una bendición,  en la imagen superior derecha está la misma mano con la sombra correspondiente, si la mirásemos de forma negativa sería lo contrario, o sea, cuando el papa de Roma maldice a alguien, lo nombra anatema (maldito), y lo entrega a Satanás, entonces esa mano cambia, pues el ritual lo requiere, adoptando la forma inferior derecha, o sea, la postura que adopta con su sombra, la imagen en si ya es significativa.

Hay otras coincidencias, claro, no solo esta, pero ese ya es otro post, sería lo que suelo llamar secretos y curiosidades del tarot, por eso me encanta el tarot de Marsella, unos personajes tan rígidos en apariencia, con caras de cafetera, pero con unos mensajes y unos secretos tremendos, están a la vista de todos, solo hay que ir descubriéndolos.

Patricio

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