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No hay tema tan versátil como el concepto de la muerte y es que a lo largo de la historia de la humanidad, hay tanta diversidad de ideas, como filosofías de vida, todos tenemos claro que vamos a morir, aunque no todo el mundo es capaz de interiorizarlo y es que, la mayoría de las veces no hay nada mas difícil que entender lo que es obvio.

Me gustaría que me acompañaras en esta ocasión a un viaje corto, daremos varios saltos para morir juntos. Primera parada; México. A ti y a mi, nos han enseñado que la muerte es un ser sufriente, que se encarga de un trabajo penoso, con gran poder pero con una carga mayor. Pedimos deseos a la Santa Muerte a cambio de realizar una ofrenda; velas, flores, comida, tabaco….en lo simbólico la sacaremos a pasear, la vestiremos de fiesta o, la parte que mas me gusta, nos tomaremos un tequila con ella,

nos hará compañía en el altar de casa, hablaremos a menudo y nos aseguraremos de cumplir lo prometido en la petición. Sus símbolos son la balanza para la justicia, la guadaña para cosechar almas, un reloj de arena por el paso del tiempo y un pequeño mundo en su mano representando el impacto en él, nos gusta que sea femenina por la idea de que de una mujer nacemos y moriremos por otra, somos mexicanos, así entendemos la vida. ¡Un tequila por ella!.

Segunda parada; la India. Hemos muerto por segunda vez como hindúes , no nos asusta porque para ti y para mi, no es mas que un intervalo entre vidas, la muerte como el comienzo de otro capítulo, nuestra familia llevará a cabo rituales diarios, al décimo día nos ofrecerán bolas de arroz y harina hasta el décimo tercer día, que se habrá completado nuestro cuerpo astral. Por tres generaciones, es decir; hijos, nietos y biznietos se harán responsables de nuestro bienestar espiritual.

Tercera parada; el Himalaya Como tibetanos que somos, la muerte no representa mas que infinidad de reencarnaciones depurando el alma de deseos y pasiones, acercándonos un poco más a la muerte del ego, a la no existencia, al Nirvana. Mucho bagaje, muchas muertes vividas juntos.

Cuarta parada; Japón, nuestra cultura nos enseña, que el mundo que conocemos está contaminado, con lo cual, no nos cuestionamos sobre la vida y la muerte. Morimos de buena gana y vivimos cada minuto con plenitud. Somos descendientes de samuráis, preservamos la dignidad de la muerte en la guerra, protegemos el nombre y el honor de la familia de forma gloriosa y dramática con el Seppuku y culminamos el amor entre amantes con el Shinjuu( ritual de muerte)

Quinta y última parada; tu y yo, aquí y ahora, vamos a morir y nuestra mente pasará por cinco fases inevitables, lo negaremos, no lo permitiremos..los que mueren son los demás!!! Nos enfadaremos con el mundo, la ira nos embargará, por que a nosotros??? Negociaremos con Dios, dejame vivir un poco más, seré mejor persona. Nos deprimiremos, que sentido tiene todo si vamos a morir!! Hasta que por último llega la aceptación, es inevitable…nos vamos en paz.

Por circunstancias de la vida, vi en dos personas la intuición de que iban a morir, en ambos reflejaban sus ojos miedo, esa mirada no podré olvidarla nunca, en lo personal, pido que Dios me conceda que cuando yo sea una sombra de lo que fui y la vida me canse, marcharme con total liberación hacia mi y hacia los mios. No permitir que el precio a pagar por mi resistencia a marcharme sea esclavizar sus vidas.

Bendito sea el concepto de soltar amarras ya que no hay nada más generoso para el ser amado que dejarlo libre. Gracias por acompañarme en este viaje en el que hemos muerto varias veces juntos. La muerte es un castigo para algunos, para otros un regalo y para muchos un favor. SENECA A menudo un sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd. ALPHONSE DE LAMARTINE.

Desde el Valle de Tarlo.

Rebec

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