RSS

Una de las tonterías que hago en una clase sobre tarot es enseñar esta carta, pregunto ¿Qué ves en la carta?, y pocas personas suelen contestar porque no saben muy bien que decir no vaya a ser que yo me ria o disienta, nada mas lejano de mi intención, lo que quiero es que se lance al ruedo y pierda el miedo, así se abrirá al dialogo y las entendederas le empezarán a funcionar al 120%, (entendederas es una palabra propia que equivale a comprensión).

Entonces digo: un mago que está a punto de realizar un juego, ¡ah, eso si!, suele ser la respuesta, ¡ostias!, ¿pues por que no lo has dicho antes!, primero lo evidente, después ya veremos, sigo con mi rollo, tiene una mesa llena de objetos, si sumas las caras visibles de los dados ves que suma 21, el resto de los arcanos, los tiene a su disposición, asimismo, si te fijas. están los arcanos menores representados por la moneda, la varita, el cuchillo y la copa, todo el tarot resumido en una sola carta, de repente, de forma inesperada, giro la carta y pregunto: ¿Cuántas patas tiene la mesa?, ahí hay respuestas para todos los gustos, es lo mismo si aciertan o no, he captado su atención, vemos que la mesa tiene tres patas y nunca nos olvidaremos de ese detalle, pero si te fijas en la carta, una cuarta pata tiene que haber, aunque no esté, la percibes.

¿Y que aplicación práctica tiene eso?, muchas, por ejemplo, la de no mostrar todo jamás, pues cada vez que lo hacemos la solemos cagar, no se puede uno mostrar tal como es, abriendo su corazón totalmente, pues te quedas a merced del otro, y nunca sabes lo tarado que está o lo hijo de puta que es, eso es algo que se va aprendiendo con la experiencia a base de ostias.

Hay que mantener la compostura, transformar nuestro rostro para que no de información gratuita, jamás explicar penas, nosotros no las tenemos, aunque nuestro corazón este sangrando por algo, sonreír si nuestra alma pide lo contrario, no mostrar debilidad, y sobre todo desconfiar, evita muchos males posteriores.

¡Ah! que no estás de acuerdo, ¡me lo imaginaba!, o sea que en el karma si que crees y es un concepto oriental, y en lo que acabo de exponer que es totalmente pensamiento oriental resulta que no, que curiosos que somos los humanos, en concreto los occidentales, cogemos los conceptos, los destripamos a nuestro gusto, nos aplicamos lo que nos da la real gana y el resto a la papelera de reciclaje.

Muchas veces en esta vida hay que hacerse El Loco, vestirse de Mago, sentarse tranquilamente como la Sacerdotisa, mirar la cosa de reojo, como La Emperatriz, ponerte en tu  lugar, como El Emperador, organizar tus ideas, como El Papa, tomar decisiones. como Los Enamorados, tirando siempre para adelante, como El Carro, buscando siempre el equilibrio, como La Justicia, un camino que muchas veces deberás hacerlo en soledad, como El Ermitaño, para saber que tipo de giro le tienes que dar exactamente a La Rueda.

Una vez lo tienes claro, con decisión, pero con delicadeza, como La Fuerza, si es necesario te tomas el tiempo para meditar en que la has cagado y trazar un nuevo plan, como El Colgado, si, ya se que no te tocará mas remedio que cortar algo, como La Muerte, pero el resultado del esfuerzo y la decisión es Templanza, volver a recuperarte, entonces te darás cuenta que tienes la capacidad de divertirte, reírte y pasártelo de puta madre, con El Diablo, claro, abrir el tejado de tu mente para que corra el aire, que a lo mejor ya toca, como pasa en La Torre, aprender a vivir sin estar de rodillas, como la dama de La Estrella, enfrentarte a los miedos e inseguridades producidos por La Luna, echarle morro y vigor a la cosa o a la situación, como El Sol, mira su cara, como si la cosa no fuese con él, dar las broncas que te de la gana y consideres oportunas, ¡ya está bien, coño! `para finalizar en un ¡ostias!, por fin un poquito de paz, representada por El Mundo.

Bueno, me he enrollado un poco con el viaje por las cartas, ha ido saliendo así, pero recuerda el mensaje inicial, ¿Por qué tendrá la mesa del mago tres patas?, ¡ah!, para no mostrarlo todo, o dejaría de ser El Mago, habría perdido el factor sorpresa, el factor ilusionante.

Patricio

 

Deja un comentario