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Este es de aquellos temas que si preguntas te darán tropecientas versiones diferentes porque concretarlo bien a gusto de todos es misión imposible.

Una de las que mas me gusta y se adaptan a mi forma de pensar es la certeza de algo sin intervención de la deducción o el razonamiento si no mas cercano a lo que llamamos “corazonada”, o sea, mucho mas cercano al inconsciente que al consciente.

Imagina por un momento todos los movimientos y acciones diarios que hacemos sin pensar, caminar, ducharnos, conducir, no piensas: ahora pongo la tercera, ahora freno, ahora muevo la pierna derecha, es lo que podríamos llamar “poner el automático”

Por otra parte todos sabemos que de las palabras e imágenes que recibe nuestro cerebro, nuestro consciente capta una parte ínfima comparado con nuestro inconsciente, asimismo, nuestro cerebro constantemente se va actualizando, el solito va haciendo cálculos de toda la información que le va entrando a cada momento hasta tal punto de decidir muchas veces por nosotros.

A veces ilumino la cuestión con unas lucecitas de color rojo que tenemos dentro de nuestra cabeza que se iluminan en señal de peligro, y muchas de esas veces, cuando no damos importancia a esa señal de alarma es cuando después nos arrepentimos, y mas teniendo en cuenta que ya estábamos avisados por nosotros mismos.

Algunos afirmarán que son datos que tenemos de vidas pasadas, personalmente creo que por una parte no son necesarios, pues tenemos suficientes datos en esta vida vivida hasta ahora para tener las cuestiones bastante claras, teniendo en cuenta que a esto se le añade la percepción extrasensorial, por ejemplo, cuando un hijo está lejano y sin saber por que sabes que algo no va bien.

El inconsciente y su funcionamiento son un misterio sobre el cual hay interminables teorías, algo sabemos todos, pero poco, teniendo en cuenta que en relación del concepto inconsciente también que hay dos cuestiones diferentes, inconsciente colectivo e inconsciente personal del cual estamos hablando hoy, otro día lo haremos del otro que no deja de ser igual de fascinante.

La carta del inconsciente es La Luna, hay un dato muy curioso, en el tarot de Marsella, el color amarillo tiene relación directa con la inteligencia consciente, entre otras cuestiones, y es la única carta del tarot en que el color amarillo no está, curioso, ¿verdad?.

Patricio

 

 

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