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Ruth era toda una experta, llevaba en aquel internado tres años, una de las “veteranas”, llevaba días fijándose en aquella muchacha, pecosa, con gafas y coletas, la típica “pardilla” que no se relaciona con nadie.

Fue fácil entablar conversación, le resumió su historia, se llamaba Laura, no se relacionaba con nadie, su compañera de habitación era una estúpida, y allí se sentía añorada, amargada, su extrema timidez, le impedía relacionarse con la gente.

¡No te preocupes!, eso ahora va a cambiar, ahora tienes una amiga, la muchacha la miró con ojos ilusionados, a ver Laura, ¿hechas en falta a tu familia?, si, muchísimo, mira, ya se que no es lo mismo, pero este fin de semana se va mi compañera de habitación y viene mi familia a visitarme, haremos una fiesta, ¿quieres venir?, por un tiempo te sentirás como en casa.-

La chica no cabía en si de gozo, solo faltaban tres días, escucha Laura, no se lo digas a nadie, mi padre es un mago muy famoso y desea una velada íntima, ¡no te preocupes!, no hablo con nadie nunca, no hay problema.-

Laura estaba inquieta, era de madrugada, no podía dormir, al día siguiente era la fiesta, lo del padre de Ruth la tenía hechizada, ¡un mago!, ¿Qué tipo de mago será?, siempre le había atraído la magia, Ruth le había prometido que haría algo especial para ella, ¡para ella!, su mente no paraba de dar vueltas a sus fantasías.

Eran las 21,30, la hora que habían quedado, llamó a la puerta de la habitación de Ruth, allí estaba ella con dos mujeres mas, las presentó como su madre y su tía, un halo de desilusión se reflejó en su mirada, ¿y tu padre?. ¡ah!, no te preocupes, siempre hace sus entradas de una forma muy espectacular, tranquila, a ver que se le ha ocurrido esta vez.

Las mujeres miraron a Laura que estaba sentada junto a Ruth, en el papel de espectadoras, sonrieron, colgaron un cuadro de un personaje extraño, delgado, facciones muy varoniles, casi felinas, de aquellos rostros que emanan poder, seguridad, en el suelo fueron trazando un círculo e escribiendo unas letras dentro.

A Laura le bombeaba el corazón con fuerza, estaba expectante, las dos mujeres se cubrieron con una capa de color morado, colocaron una mesita, un mantel, dos cirios, uno rojo y uno negro, un cuchillo y una copa, se arrodillaron delante del cuadro, se levantaron, una de ellas cogió un cuchillo, se cortó las venas, y vertió la sangre en la copa, el efecto sin duda era impresionante, parecía totalmente real, la otra cogió la copa, bebió de su contenido y el resto lo lanzó sobre el retrato.

De repente el retrato fue tomando vida, primero la miró, sonrió, y ue saliendo del cuadro, tenía al personaje delante de ella, sus facciones habían cambiado, su cuerpo era muy bello, su cara tenía los rasgos de un macho cabrón.

Ruth la cogió de la mano, ven Laura, te voy a presentar a mi padre, el demonio la miró, ven Laura, la abrazó, notó su ardor y su helos a la vez, tranquila niña, estás en familia.

Patricio

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