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Hay cuestiones que puedes tener mas o menos una opinión, la cual es variable cuando la cosa te toca de cerca, en ese sentido recuerdo a un amigo de la infancia, Enrique, sus padres eran de gran tradición católica, antiabortistas hasta la médula, hasta que Magdalena, soltera, la hermana mayor de Enrique se quedó embarazada, entonces, después del primer disgusto las cosas cambiaron, no fue fácil, ni mucho menos, hasta el momento justo que se dieron cuenta que era mucho mejor ser uno mas que uno menos.

Esto pensaba yo también hasta hace muy poco tiempo, hasta que uno de tus progenitores solo desea la muerte para poder descansar, porque la vida ya no es vida, es solo sufrimiento y dolor, entonces te planteas que posiblemente sería mejor uno menos.

Quien hemos tenido animales a los que hemos querido y hemos tenido que sacrificar, recordamos el momento con más o menos dolor, depende del tiempo que haya pasado, ¿podríamos haber alargado algo la vida del animal?, la mayoría de las veces si, pero ¿a que precio?, que sufra como un cabrón el poquito que le quedaba de vida, ¿y que hemos preferido?, darle una muerte digna, una muerte por amor.

¿Con que carta relacionaría la eutanasia?, con El Mundo, La conclusión, la meta, dos figuras arriba, un ángel con quien hace tiempo que deseas partir y un águila, para volver a sentir otra vez la libertad, libre de pesadumbres y dolores, dos figuras abajo, el buey, animal de tiro, vida de esfuerzo y sacrificio, para al final de su carrera ser comido, este personaje no lleva corona, no me extraña, las ha pasado canutas siempre, y el león domado, casi santo, este si lleva corona, ¿de que?, de lo que fue, recuerdos del antaño, cuando era joven, cuando hacía locuras, cuando era el rey de su selva, de su mundo, ya solo recuerdos, que poco a poco se van evaporando, como si nunca hubiesen existido, como si nunca hubiesen pasado.

Y en medio, una dama desnuda, deseable, como podría ser La Muerte desde otra perspectiva, ya no es la calavera desollada, con ojos centelleantes que asusta a los niños y no tan niños, si no aquel personaje deseado hasta las entrañas, el que te libera de todo mal, a quien rezas por las noches y parece que se haya olvidado de ti, y cuando de repente aparece, piensas: ¡por fin!, te he esperado mucho, pero ya estás aquí, gracias, gracias.

Por el derecho a una muerte digna

Patricio

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