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Llamo la edad de la calidad a aquel momento a partir del cual empiezas a plantearte la vida desde otro prisma, las prisas empiezan a ser cosas del pasado, si se te escapa el autobús o el metro, nada de correr, ya vendrá el próximo, todo es cuestión de ir con tiempo suficiente para preveer cualquier pequeño imprevisto,

Saboreas todo más, disfrutas más de la comida y la bebida, vas a lugares en los que cierras los ojos y respiras el momento, elijes las compañías como elijes el buen vino, gozas con las pequeñas cosas, los pequeños detalles, todo puede ser una nueva aventura, un nuevo despertar…..un cuarto de vuelta a la rueda.

Esa Rueda que ha girado, que nos ha enseñado, nuestros triunfos, nuestros fracasos, luces y sombras, unidos en algo llamado experiencia, hemos subido algunas veces, en nuestros ascensos en cualquier cuestión de la vida, y hemos bajado demasiadas, ¿y estado arriba?, muy poquitas veces, y lo justo para empezar a descender otra vez ¡como son las cartas!, te das cuenta cuando repites errores, entonces, muchas veces empiezan a coger un sentido mas fuerte, pues en la vida las lecciones que mejor se aprenden son las que se aprenden con dolor, esas no se olvidan.

Y esa edad de la calidad, ¿Cuándo empieza?, pues depende, normalmente cuando te das cuenta de verdad que no eres indestructible, quien ha pasado una enfermedad grave pues seguramente a partir de ese momento, en mi caso al cumplir 50 años mas o menos, sentí que algo había cambiado, cosas del subconsciente, es como si te hicieses mas sabio y mas lento a la vez, meditas, reconsideras, ya no te apresuras al juzgar, tienes asumido que la cagas demasiadas veces como para estar autorizado para juzgar nada ni a nadie.

Disfrutas del amanecer y del atardecer, aceptas que estás de paso con una serenidad que antes no tenías, muchas cosas antes  importantes se relativizan, descubres cuestiones que siempre has tenido delante de tus ojos, pero ahora lo ves de forma diferente, porque  has aprendido a reflexionar, eres capaz de analizar sin pasión.

Los momentos de placer los alargas al máximo, todo se dulcifica, se suaviza, buscas lo exquisito, detener el tiempo en un éxtasis brutal tras unos juegos inacabables.

Dicen que hay algo parecido al concepto “edad de la calidad”, al que llaman “madurez”, un nombre que me gusta muy poco pues lo relaciono con una cosa mucho más sosa, igual estoy equivocado, vete a saber.

Patricio

 

 

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