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Si hay algo que predomina en este arcano son los velos, una clara invitación a ser desvelada, después de haber comenzado el camino con El Loco y haber tenido la primera parada con El Mago, un personaje polifacético, hiperactivo, imaginativo, después viene este, mas quieto, mas calmado, introspectivo, podríamos decir que es la sabiduría oculta detrás del velo de las apariencias.

Escudriña en las cuestiones mas profundas gracias a su intuición combinada con su intelecto, lo muestra el color de su casco amarillo, su tacto es suave y delicado, tiene las manos más bonitas de todos los personajes del tarot.

Normalmente se la relaciona con La Luna por la cuestión de la intuición, aunque personalmente la relaciono más con la carta El Mundo, dos seres femeninos, dos libros, dos huevos en cada una, En la Sacerdotisa, uno que está incubando y su propia cara ya es otro huevo, recordad que el huevo es el símbolo alquímico por excelencia por representar el misterio de la vida y por su simbología: cáscara, elemento tierra, membrana, elemento aire, clara elemento agua, y yema, elemento fuego, en este caso combinaría con La Torre, el atanor, aquel horno alquímico, donde se realizaban las mezclas de los elementos oportunos para tal o cual cuestión.

Vemos que está atenta y callada, la forma normal de aprender, el modo receptivo, dos franjas cruzan su pecho, primero una cruz, después, dos, como indicando: hasta ahora el conocimiento había sido mío, ahora lo compartiré contigo, solo me tienes que desvelar.

Un libro conteniendo 17 líneas la relaciona asimismo con La Estrella obteniendo de ella la inspiración para señalar algo, con sus dedos señala, con la mano izquierda entre dos líneas, la 7 y la 8, y con la derecha entre la 10 y la 11.

Veamos entre la 7, El Carro, y la 8, La Justicia, algo de lo que podría pasar para desvelar la carta, una vez te ha llamado la atención el tema te subes al Carro en busca del conocimiento del tarot, con la seriedad, constancia y el equilibrio de La Justicia, pesando cuestión por cuestión lo que vayas descubriendo, el mismo sistema seguido por el rey Salomón y descrito en el libro del Eclesiastés.

¿Y entre el 10, La Rueda, y el 11 La Fuerza?, ¿Qué pasa?, curiosamente estas dos cartas suman 21, son el corazón del tarot, el final de una serie y el principio de otra, pasamos de la serie de arcanos claros a la otra serie, mas simbólica, como mas oculta, un conocimiento que es diferente al obtenido hasta ahora.

No cree en los dogmas que solo se imponen a los ciegos, si no que tiene su propia experiencia espiritual, intelectual y sensorial, no necesita maestro, ella lo es, igual que tú, el interior lo sabe, aunque el intelecto lo niega, solo que quizás en tu caso y en el mío, quizás estemos todavía a unos pasitos de nuevos descubrimientos que iremos haciendo en este fascinante viaje a través de este mágico instrumento que es el tarot.

Patricio

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