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Ayer empecé con la combinación Emperatriz/Emperador, de la cual voy a hacer una serie de escritos, para ver la cuestión desde varios puntos de vista, que pueden servir de orientación para hacerse después cada uno su propia historia con sus propios variantes, veíamos esta combinación en orden normal, positiva, ascendente, veamos hoy que ocurre cuando salen en orden inverso, descendemos del 4 al 3, estamos dando un paso atrás.

Los personajes ya no se miran, mala señal, cada uno mira hacia el lado opuesto, los intereses se separan, cada uno está en sus mundos, empieza el distanciamiento, habría que tirar una carta a cada lado para ver que es lo que están mirando.
Los escudos se juntan, lo único que nos une son los aspectos materiales y familiares, o sea, están juntos por los hijos, por lo económico, o por el que dirán, pero su atención está claramente distante.
Lo sentimental y lo intelectual van en direcciones diferentes
¿la relación como va? de más a menos, desde esta posición el águila como que se encoge, pasa de ser el águila formada del Emperador a la que está por desarrollar de La Emperatriz.
El Emperador se vuelve obtuso, ya no atiende, sus respuestas están pensadas y medidas, es como si tuviese un programa de respuestas automáticas para cada momento, fíjate, tiene un compás en la cabeza, todo medido y calculado, habría que reconducir la situación si todavía es posible, pero no parece que estén por la labor.

En los próximos escritos seguiré como base con esta pareja, añadiré más cartas, a ver que es lo que están mirando, saldrán cuestiones como “queremos tener un hijo”, voltearemos alguna carta a ver que pasa entonces, ¿tienen amantes?, también lo sabremos, las cartas nos dirán esto y más, no yo, las cartas, para eso solo hay que dejar de mirarlas para verlas.

Patricio

 

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