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En mi circuito por la Barcelona misteriosa, ya casi al final de la ruta suelo decir, bueno, ahora nos toca ir a ver a las putas, con lo cual sueles ver caras de incógnita, sonrisa y curiosidad, porque hasta el momento todo ha sido formal y misterioso, menos visto ya, la maldición del Liceo, los cordeleros, el gremio maldito, la casa del alquimista, famosa por su venganza, la sinagoga mas importante de Europa, la ruta de los condenados, la vida y costumbres del verdugo, las gárgolas de la catedral, la vida y organización de los gremios, el centro de interrogatorio de la inquisición, las hazañas e la vampira de Barcelona, asesina de niños, el hostal de la muerte, los principales bandoleros, al sacerdote fantasma, y de repente: ¡ahora vamos a ver a las putas!, la cara de sorpresa de los demás suele ser evidente.

Cuando en la edad media la gente normalmente no sabia ni leer n escribir, los comerciantes captaban al público con imágenes, de esta manera, en la calle Carassa, cuyo nombre se debe a una cara  esculpido el rostro de una mujer, anunciando a los visitantes que estaban muy cerca de un prostíbulo, podríamos hablar perfectamente de publicidad medieval.

Rozando el barrio gótico, al lado de la segunda iglesia gótica mas importante de Barcelona, Santa María del Mar, cuya historia está perfectamente desarrollada en el libro de Idelfonso Falcones “la Catedral del Mar”, brutal construcción, pero sin el secretismo revelado en forma de incógnito puzzle histórico de la Iglesia de los santos  Justo y Pastor,

Un detalle, una cara esculpida, un mensaje, bienvenido colega, vámonos de putas, has llegado al lugar adecuado

Patricio

 

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