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La capacidad que tienen algunas personas de cambiar o modificar circunstancias, sin la cual estas circunstancias no se moverían, mover energías sería lo más indicado.
Toda persona capaz de intuir algo antes de que suceda, sepa lo que piensa otra persona sin conocerla, la capacidad de transformar la realidad mediante pensamientos, deseos o actos, esa persona tiene la facultad aunque muchas veces sin saberlo, pero en el fondo, lo sabe.

La brujería no tiene nada que ver con la demonología, eso es una invención de dos frailes dominicos que vivieron en la edad media que se llamaban Heimrich Kramer  y  Jacob Sprenger que después de viajar por media Europa escuchando todo tipo de historias, escribieron el Malleus Maleficarum, y entre otras cosas decían que las brujas se comían a los niños, copulaban con el diablo y otras tonterías parecidas, pero en aquel momento histórico la gente lo creyó, y la creencia perduró.

Hay normas en la brujería clásica, la de siempre, algunas de ellas son:
Nada sucede si no se precipita, una ayudita, nunca está de más.
Nada se cumple si no se ha deseado y no se ha puesto en marcha de algún modo, solo con el ¡ojala cambiase esto!, no es suficiente.
La brujería necesita nuestra energía, nuestra fe, nuestros pensamientos, nuestra fuerza de voluntad, nuestra concentración, nuestra visualización y nuestros actos para funcionar, y lo más importante, “el deseo”, “la fuerza del deseo”, para bien, o para mal.
Se mueve dentro de una lógica espiritual,  la brujería puede ser la más blanca o la más negra de las magias.
Se mueve fuera de toda ley y de todo sentido común.
¡Pero funciona!, y cuando se hace bien, sabiendo lo que se está haciendo, mucho mejor, la empleamos más de lo que nos pensamos.
La usamos cuando deseamos algo y lo visualizamos, cuando le rezamos a un santo o a una virgen, al envidiar a otros,  cuando encendemos una vela para una petición, cuando alguien estornuda, cuando maldecimos enojados, cuando odiamos a alguien y pensamos: ojala te caigas,  o lo que sea,  cuando en los malos deseos señalamos con el dedo, cuando tiramos las cartas del tarot, las runas, u otras piedrecitas parecidas, en la Torah, ya salen una piedrecitas que se llamaban suertes y eran utilizadas para consultar, entre otras cuestiones de nación de vital importancia.

Nada es bueno ni malo en esencia todo depende del uso que hagamos, y de la intención.

La foto la cogí de Morrigan Mort

Patricio

 

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