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Lucía estaba inquieta, se sentía molesta, rabiosa, aquella mala pécora que era Puri no dejaba de criticarla a cada momento, tan amigas que habían sido, conocedora de parte de sus secretos, ¡maldita la hora que confió en alguien tan ruin!.

Había ido a ver a Isaac, su amigo “rarito”, medio brujo, medio mago, medio estafador, pero sin duda, encantador, le recordaba al Colgado, siempre tenía otro punto de vista, otra visión, y al final, por extraño que parezca, acababa teniendo razón.

Isaac la observaba atentamente, escuchando sus argumentos e inexplicablemente sonriendo, ¿Cómo podía sonreír ante la maldad de este personaje?.

Mira Lucía, estás cometiendo un error de valoración, si tuvieses que identificarla con una carta del tarot, ¿con cual lo harías?

Sin duda con la Sacerdotisa invertida, siempre mirándote, siempre cuchicheando, a su estilo, mezclando dos verdades conocidas con una mentira, la mejor manera de manipular a los demás.

Pues yo la identifico muchísimo más con La Justicia

¿Con La Justicia?, ¡si, hombre!, ¿no podías haber elegido otra?, es lo menos parecido a La Justicia que hay en este planeta.

¿En serio?, veamos a ver como la ves tu, seria, mirándote fijamente, con una balanza en la mano, pesando todos tus pasos,  con esa espada amenazante esperando a tu próximo desliz para despellejarte viva.

Exactamente, tal y como has dicho, solo hace falta que cambies el arcano y le pongas a Templanza, pega con su nombre, ¡Purificación!, ¡hay que joderse!, me parece que me he equivocado al venir a verte, no eres la persona adecuada, necesito a alguien que me entienda.

Cada vez se sentía más sulfurada, mas ofendida, Isaac no solo sonreía, ahora se reía a carcajada limpia, de forma ofensiva, cuando estaba a punto de mandarlo a la mierda, de repente Isaac se puso serio y le preguntó:

¿Qué arcano soy en este momento?

No se Isaac, no puedo pensar, estoy muy enfadada.

Era El Diablo, me estaba riendo de ti, porque estás encadenada, no ves la luz, porque lo miras de forma desenfocada.

No empieces ya con tus acertijos, te pareces al Mago, háblame claro, ¿Qué tiene que ver esa víbora con La Justicia?

Mírala a través del arcano, ¿Qué está haciendo? Está censurándolo todo sin perdonar la más ligera falta, intransigente, ¿Por qué?, porque es una resentida, una amargada, una infeliz, con lo cual no soporta que los demás lo sean, ¿y dices que la abandonó el marido?, ¿de que te extrañas?, ¿Qué te crees? Los demás la desprecian en secreto, saben que hoy hablan de ti, pero mañana les tocará a ellos,  está muerta y quiere que tú también mueras, le molesta que los demás vivan, mira quien es, ¡La Muerte!.

¿La Muerte?, ¿Qué quieres decir?

Mírate a ti misma, estás obtusa, rabiosa, obcecada, eso conduce al agarrotamiento, a la parada, a la parálisis, a la quietud, y la quietud conduce a la Muerte, ¿Dónde está la Lucía divertida?, la que fantaseaba como El Loco, la que danzaba como El Mundo, Enamorada de la vida, siempre subida al Carro de las emociones, ¿acaso le estás dando Muerte?, ¿Por qué?, ¿por quien?, ¿por una muerta?, dices de mi, pero sin duda tu estás mas loca, querida.

Recuerda una cosa Lucía, El tarot está para vivirlo, para saber exactamente que es lo que nos está diciendo, de que nos está hablando, no son cartoncitos pintados, son unos sabios muy listos, ¡¡que combinación!! ¡¡Eh,  querida!!

Lucía iba caminando hacia su casa, pensativa, sin duda aquel loco la había iluminado, parecía que estaba loco, pero solo lo parecía, como en el tarot.

Patricio

 

 

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