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Con las cartas del Tarot hemos hecho de todo, las hemos analizado, les hemos sacado defectos, hemos visto sus preferencias sexuales, incluso cuando van al baño, hemos hecho rituales con ellas, o sea, un poco de todo. pero ¿Cómo empezó esto?

Por la sugerencia de una amiga de publicar la carta diaria, cuestión que me agradó hasta el día 22, entonces me quedé un día sin ideas, ¿y ahora que?, bueno, pues ahora lo que te de la gana, y así hasta hoy.

Recuerdo el día que en esa serie de la carta diaria, le tocó el turno a la carta El Juicio, a la cual titulé “la carta de las broncas”, si bien es cierto que cada carta tiene diversos significados, cambiando a veces de sentido según salga a la derecha o la izquierda de otra, si comienza o termina la lectura, o incluso si sale recta o invertida.

Cuando te pregunten por una carta y tengas que definirte con una sola palabra, seguramente lo harás con el concepto que más haya coincidido estadísticamente con alguna cuestión en concreto, y la experiencia me dice que la mayoría de las veces que sale esta carta son broncas.

Si, si, y del despertar interno, claro, pero ¿tu cuantas veces te despiertas internamente al cabo del año?, y en el mismo periodo de tiempo, ¿Cuántas broncas tienes?, podríamos expandirnos a mas significados y ejemplos, pero este, por si mismo ya es aclaratorio.

Vemos la escena, arriba, un ángel vestido, tocando una trompeta, abajo, tres personajes, uno, el que está de espaldas no sabemos que está haciendo, pero imaginamos que está en una posición parecida a los otros dos, con las manos en posición, entre rezar y pedir perdón.

En forma imaginaria la cosa sería fácil, unos que piden perdón y un ángel, la cosa está clara, pues no, de clara nada, el ángel está hasta los cojones que le tomen el pelo cada 5 minutos, y pega el trompetazo, ¡ya está bien, coño!, ¡os voy a coger y os mandaré a la puta mierda!.

Igual ese ángel te representa a ti, ya en el momento que no puedes más, estás cansada de estar en plan Estrella, todo el día desnuda,  arrodillada, cambias el chip, coges la trompeta y dices lo que piensas, ya verás lo que pasa, todo el mundo te mira extrañado, dejas las cosas claritas y todos te dan la razón, ¡colaboraremos!, mentira que queda confirmada al instante siguiente, pero es que hay momentos es que ya no aguantas más.

Imagina el escenario, estás en plena fase personal de carta diaria, de repente sale El Juicio, bueno, por su actitud inalterable parece que esta noche vamos a tener unas palabrillas aclaratorias sobre algún tema pendiente.

Patricio

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