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Esta palabra tan fea, la utilizamos para decir como no nos gustan que sean los demás, ¡que mal suena, en!, pues suena así porque como tantas y tantas cosas la hemos cogido, la hemos occidentalizado y aplicado a falsedad y mentira.

Voy a ir a los orígenes para dar luz a la cuestión, los artistas griegos de la antigüedad usaban máscaras en sus representaciones, las cuales se llamaban “per sonna”, cuya traducción es “sonar a través”, de la cual tanto en idioma como en idea proviene la palabra personaje, asimismo,  la palabra hipócrita proviene de la palabra hypókrisis = fingir o actuar.

¿Y cuantas veces fingimos o actuamos al cabo del día?, tu no, seguro, porque serás del grupo de los ”espirituales”, yo no, soy mas carnal, mas de vicios y placeres, mas de la puta realidad.

Los orientales que tantas alabamos por el concepto karma también tienen esto muy claro, jamás muestres tus sentimientos, estarás en posición de debilidad, el otro conoce cosas sobre ti que no tiene por que, después cuando te jodan no te quejes, ya veo, los santurrones esotéricos cogen lo que les conviene y lo otro como si no existiese.

¿Acaso nos comportamos igual cuando estamos en casa que cuando vamos al médico o al supermercado?, ya no digamos a hablar con el jefe o a una entrevista de trabajo, y mas cuando acabamos de conocer a alguien que nos gusta, ¡ah!, entonces preparamos bien el “aterezzo”.

Lo malo no es actuar, lo malo es que descubran que estás actuando, decía Vittorio Gassman que el actor ideal no debe tener alma, porque tiene que recibir el alma de los demás, y esta carencia de alma es una de las razones por que la profesión de actor siempre ha resultado un tanto sospechosa.

Hay un arcano que usa máscaras, el príncipe del Carro, el que llega y conquista, un carro de guerra, ¿sin armas?, solo aparentemente, igual son otras diferentes a las habituales.

¿Hipócrita?, claro, como todos.

Patricio

 

 

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