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La mayoría de las veces cuando oímos esa frase la relacionamos inmediatamente con el acto sexual, cuando es solo una pequeña parte del concepto, de hecho, si pones en el buscador “hacer el amor” verás que todas las respuestas tienen un concepto sexual.

Si hablamos exclusivamente de sexo, hacer el amor es entregarse, buscar la satisfacción de la otra persona antes que el propio, localizar sus puntos de placer, despacio, con dulzura, como estar moldeando una pieza de cerámica, si coges arcilla y la humedeces en el punto exacto se vuelve moldeable, pero si se seca se contrae y queda endurecida.

Hacer el amor es mucho más que eso, es tratar con respeto a nivel de igualdad a la otra persona, disfrutar de sus alegrías y apenarse con sus congojas, es valorar al otro, ver lo que eres con ella y lo que eres sin ella, lo que te aporta, como te hace sentir, como te hace vibrar cuando te mira, cuando te sonríe, cuando te acaricia, cuando te besa.

Es como cuando vas a un museo, miras cuadros, hay unos, sobre todo en los clásicos que ves que la gente está embelesada mirándolo, pero a ti no te dice nada, de repente ves uno que te roba el alma, ahí te quedarías horas mirándolo, te ha hechizado, te ha robado el alma, captas perfectamente, parece que el pintor lo haya hecho para que tú lo disfrutes.

Es una sensación parecida a cuando tu amor está durmiendo, la miras, la admiras y piensas sin duda soy un personaje afortunado, hasta dormida me hace feliz, su sola presencia te carga de energía y solo piensas en cuidarla y protegerla, en mimarla y abrazarla, en ponerte a su lado, suavemente, para que no se despierte, y sentir su calor, es como volver al museo y pensar: es una obra de arte, no puede ser mejorada.

Hacer el amor es sentirte orgulloso de ella, reconocer sus virtudes, sus esfuerzos, sus luchas, su cuidado hacia ti, y decírselo, muchas veces el otro necesita oírlo, nos gusta ser amados, pero también que nos lo digan, el sexo satisface nuestro cuerpo y nuestra mente, hay otras cosas que satisfacen nuestra alma, el oído es un sentido que a veces no tenemos en cuenta para según que cuestiones y es tan importante como el gusto, como el olfato, como la vista o como el tacto.

Hacer el amor es trasmitir que no sois uno mas uno, si no dos en uno, un binomio perfecto, es vivir ese justo momento como si fuese el último de tu vida. con la compañía de esa persona sin la cual nada sería lo mismo

Patricio

 

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