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La intuición parece elegirnos a nosotros –más que nosotros a ella–, pero eso no significa que no podamos facilitar el encuentro y recibir sus mensajes. …En estos días he llegado a la conclusión, no sé si por mi experiencia como psicóloga o por la sabiduría que nos va dando la vida que existen muchas personas que van disfrazadas de corderito, aunque en realidad son lobos y muy feroces. En estos momentos es cuando tienes que hacer uso de tus armas para poder desenmascarar a esa personas, con su imagen de- “yo no fui”, utilizando esa intuición que por suerte muchas personas están dotada de ella, de la que yo me siento afortunada por poseer. …Así que llego a la conclusión, de que la envidia genera rencor, y que hay personas que no son capaces de hacer sus vidas cuando están mirando e intentando saber de la de los demás, a lo que yo respondería, pues ¡Cómprate una vida!. Digamos que son personas fáciles de desenmascarar, porque simplemente lo que tienen es una máscara y esa máscara, llega el momento en el que se cae o simplemente tu la puedes arrancar- ¿cómo?…Ahí entraría nuestros artes de manipulación, inteligencia y mecanismos de defensa, simplemente utilizas una táctica que es un anzuelo y a esperar que pesque, es decir a veces tienes que ser un poquito “malo” para sacar verdades y llegas a dónde quieres llegar, a dónde esa intuición inicial te llevaba….llamémosle astucia, o cómo indiqué al principio “intuición”. Reconozcamos, por consiguiente, esa especie de sexto sentido que es la intuición, y no la confundamos con una mera opinión, con un deseo, con una apuesta de futuro o con una reflexión. Estemos atentos a estas señales intuitivas repentinas (palabras, frases, imágenes, sensaciones, emociones) y procuremos registrarlas en la conciencia antes de que sucumban a su censura; registrémoslas, incluso y si podemos, en un papel. Si no lo hacemos, la señal se puede diluir por difusa, o por mor de las rigideces racionales. A veces, uno se despierta por la noche y, de repente, se le ocurren algunas ideas relacionadas con los problemas que tenía en la cabeza al acostarse; si no pensáramos firmemente en estas revelaciones surgidas, sólo unos instantes y sin ánimo de valorarlas, podríamos haberlas olvidado al levantarnos. Así que recomiendo explotar el potencial de, llámenlo inconsciente o intuición, como tú prefieras, que no es nada despreciable, y brindemos por un emparejamiento fructífero entre la razón y la intuición, para destapar a estas personas. Pero si alguien prefiere un trío, hablemos de razón, corazón e intuición. ¡¡Es todo!! va por ellos. ¡Os descubrí!.

Diana Jiménez Toledo

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