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Era un hombre extraño, y como tal, con aficiones extrañas, le gustaban los muñecos, pero no las Barbies y parecidos, si no muñecos extraños, con historia, tenía una estantería con ellos, decía que era su altar, pensaba que si un muñeco no daba yuyu carecía de energía, te tenía que transmitir, ya fuese bueno o malo,  que los cuidaba porque también ellos le cuidaban a él.

Alguna vez utilizaba alguno en concreto en algún tipo de ritual, y a todos en círculo cuando la cosa era considerada seria, como si fuese una reunión familiar, Ya llevaban mucho tiempo juntos, incluso llegó a pensar que el cupo familiar estaba cerrado, varios amigos, conocedores de su afición le habían ofrecido algún muñeco, pero a él siempre le parecía que carecían de gracia……….hasta que llegó Griselda.

Fue verla y saber quien sería el jefe de los muñecos a partir de ese momento, reunía todo lo necesario, sería una buena vigilante del ambiente, la abrazó, la acurrucó y habló con ella: Estos son tus hermanos, no abuses de ellos, yo te diré de quien debes abusar, pues sé que va en tu esencia.

Esa noche, la colocó de pie en el suelo, encima de un tentáculo hecho con polvo de cascarilla, una vela negra en cada una de las puntas, el resto de muñecos alrededor, cogió un corazón de pollo, y lo estrujó en su mano justo encima de la cabeza de Griselda, pronunciando las siguientes palabras:

A quien nos odie, a quien cotillee de nosotros con maldad, a quien trame mal contra nosotros, no tengas piedad ninguna, atormenta sus sueños, amarga su alma, maldice su casa y a todos sus habitantes, tus hermanitos te ayudarán, nunca mas estarás sola, ahora tienes una familia, te protegerá y tu los protegerás a ellos.

Es como si las facciones de Griselda hubiesen variado un poco, como si quisiesen decir: Sí papá, lo he entendido, no te preocupes de nada, ya sé cual es mi labor, y me encanta, Griselda pasó sus ojos por la cara de cada uno de sus hermanitos, todos agacharon la cabeza en señal de sumisión y respeto.

La cogió, la miró a los ojos, le dijo, Griselda, sobre todo no te olvides de…….acercó sus labios a su oreja y pronunció un nombre, Griselda sonrió.

Patricio

 

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