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Si hay algo que unos padres no deberían vivir es la muerte de un hijo, si es por enfermedad o accidente es algo tremendamente lamentable, pero que alguien le quite la vida nos deja rotos, helados, traspuestos.

Todo empezaba con la foto de un niño, había desaparecido, día tras día su imagen se grabó en nuestras pupilas, y aún temiendo desde un primer momento un fatal desenlace, siempre estaba la esperanza de un desenlace feliz.

Un niño, cuyos derechos han sido ultrajados, el derecho a la vida, el derecho a ser feliz, le han robado todo, su mirada y su sonrisa, su presente y su futuro, estrangulado sin compasión, por una arpía disfrazada de mujer.

Hubo hace ya años en Barcelona otra asesina de niños llamada Enriqueta Martí, hay un mandamiento divino que exige vida por vida, pues allí se cumplió su destino, pues fue ejecutada de una paliza que le propinaron un montón de presas, cuestión que fue muy aplaudida por muchos, dicen que no hay que ser vengativo, pero hay cosas que claman al cielo

Un niño nos han quitado, nos lo han arrebatado, cuando ya se había instalado en nuestros corazones, solo nos queda llorar, si, muchos niños mueren, pero a este lo hemos conocido y por unos días formó parte de nuestra existencia, de nuestros deseos, el deseo de volver a verlo otra vez con vida, no podrá ser, nos lo han arrebatado.

¿Qué si soy partidario de la pena de muerte?, en algunos casos, desde luego, estrangular a una criatura, ver como se le está escapando la vida, actuar con normalidad, y todo por unos celos hacia un infante, pues quieres que te diga, le aplican la guillotina así no vuelve a tener malas ideas, pues claro, un periodo a la sombra y a la calle otra vez, ¿para que?, la gente cambia poco y si me la ponen de vecina algo haré para ahuyentarla rápido de allí.

Con todo nuestro dolor, los administradores

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