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La magia de las velas es algo conocido por todo el mundo que siente una atracción hacia el mundo mágico, es algo que llevamos impregnado, lo hemos vivido desde pequeños relacionado con temas religiosos, enciendo un cirio para solicitar una petición, en los que compramos en su día en la iglesia ya había en nosotros la imagen que no eran velas normales, que algo les habían hecho, la sensación es que eran velas especiales.

Hay muchas fórmulas para preparar una vela, lo que seguro que no es, es comprar una vela en la tienda de los chinos porque son mas baratas, encenderla y ya está, ya hará la función, es más, a la vela hay que hacerle algo, debe trasformarse de un objeto profano a un objeto especial, sagrado, debe dejar de ser un objeto de fábrica para ser un utensilio propio dedicado a acciones mágicas, hoy voy a recurrir al concepto de magia medieval, pues cuanto mas abanico de opciones, mayor posibilidades de originalidad, bajo ese concepto, a la vela hay que hacerle un exorcismo y una consagración.

¿Qué es un exorcismo?, aunque se ha relacionado esta palabra con la extinción o expulsión de entidades diabólicas, realmente se refiere por una parte a limpieza de energías negativas, en cuanto a su etimología, deriva del latín exorcismos, estar sujeto a un juramento, y este es el juramento medieval, uno de los clásicos, el que hoy vamos a desarrollar.

Para desarrollar el exorcismo se prepara un incensario con un carbón al rojo vivo, le añadimos incienso sándalo, un aroma muy adecuado para purificar, recordar cuando hablábamos del agua lustral para limpiar y purificar, poníamos como ejemplo limpiar velas, una vez limpias pasamos al exorcismo y a la consagración.

Tenemos el carbón encendido en el incensario, y mientras echamos el sándalo pronunciamos tres veces:

ADJUTORIUM NOSTRUM IN DOMINE DMIURGI QUI FECIT CAELUM ET TERRAM.

A continuación el exorcismo, aplicado a la vela sería:

EXORCISO TE LUCERNAM, PER DEMIURGUM, PER DEUM, PER IGNEM. PER AQUAM, PER AEREM, PER TERRAM, UT PURITATEM SIT IN TE.

A continuación cogemos la vela y la pasamos siete veces por el humo del incensario con sándalo, apartamos la vela y la consagramos con las siguientes palabras:

CONSECRO TE, (nombre del objeto en este caso la vela) VELA AD DEMIURGUM, CONSACRO TE, LUCERNAM, AD MAGIAM, CONSACRO TE UTILITATEM MEAM SOLUM. AMEN.

Una vez acabada la consagración pasaremos la vela siete veces mas por el incensario del sándalo

Patricio

 

 

 

 

 

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