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Eso es lo que transmite muchas veces el arcano La Torre, un estallido, ¿pero un estallido de que?, de rabia contenida, de tener que tragar siempre, de ser la parte estrecha del embudo, de ser un sparring, toda la vida recibiendo golpes, sin poder hacer nada más que cubrirte, para que la cosa no sea más fuerte.

Va pasando el tiempo, tus niveles de aguante van llegando a colores y valores preocupantes, aquello no es que no cambie, no, es que empeora, llamas la atención, intentas el diálogo, y te miran como si estuvieses loco, poseso o extraterrestre, y si, puede ser, pero lo prefiero mil veces antes que ser Sosoman, ya solo me faltaría Sosowoman a mi lado.

Y ante tanta desidia, desfachatez, ninguneamento,  y desprecios variados, un día, por una aparente tontería, la cosa hace ¡Pum! Y estalla, como un petardo, si pilla al otro alejado solo será la impresión del susto, el desconcierto del momento, pero como la cosa le estalle en los morros, la quemadura puede ser considerable.

Como estás hasta el gorro de tanta imbecilidad continuada y ya sin remedio, ese día  se te cierran las entendederas y lo único que deseas es que la otra parte se vaya a la puta mierda, porque eso es exactamente lo que te hace sentir a ti, una puta mierda, con sus actitudes, con sus caras, con sus respuestas.

¿La Torre es una carta mala?, depende como lo mires, a veces necesaria, porque al final, o estallas o te mueres de angustia por acumulación irremediable, o por ahogo del alma, hasta para morir hay que tener suerte y clase, mucho mejor de un infarto que de asco.

Patricio

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