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Este es otro de los errores que solemos cometer más de una vez, clasificar las cartas en buenas y malas, o lo que es lo mismo, me gusta y no me gusta, yo el primero, cada vez que sale El Papa o El Ermitaño en una tirada,  ya estoy pensando mal, o sea. que ahí, en esas dos estoy un pelín encasillado, pues ambas pueden estar hablando de cuestiones muy positivas, pero como todo hijo de vecino, tengo derecho a tener manía a lo que me de la gana.

No hay cartas buenas o malas, en el tarot hay una palabra que prima sobre la mayoría, y es la palabra “depende”, por ejemplo, dos cartas tradicionalmente muy positivas, El Sol y La Estrella, cuidado con El Sol, no sea que vayas a quemarte, y con la Estrella, puedes acabar estrellado, o tener que ser por obligación la Estrella que quieren los demás.

Cojamos ahora dos cartas tradicionalmente malas, La Torre y El Colgado, pues La Torre podría perfectamente ser la liberación de algo, poner las cosas claritas, o enviar a alguien a la puta mierda,  después de soportar tanta tontería, y El Colgado podría estar hablándonos de cuestiones sexuales, nos lo dice la terminación de las puntas de sus cuerdas, ahí están la representación del sexo masculino y femenino, un personaje sonriente, no se, parece que la carta da más de sí que lo que parece a primera vista.

Hasta las dos que les tengo manía pueden ser positivas, y mucho, pero por estadística el Papa me suele hablar mas bien de un hijo puta disfrazado de buena persona y El Ermitaño de alguien que oculta muchas cosas, aunque perfectamente nos podrían estar hablando del guía o maestro y la necesidad de introspección, por ejemplo.

Es como encasillar las cartas con cuatro o cinco significados, si hacemos eso, hacemos del tarot un “tarotillo”, arcano significa “secreto”, y si ese secreto son esos cuatro o cinco significados, pues vaya mierda de secreto ¿no?

Una Torre que tiene la misma forma que el horno de los alquimistas, llamado atanor, un Emperador que tiene un compás en la cabeza, símbolo masónico, Una carta llamada La Fuerza en cuyo interior están los tres seises, como la bestia y su número, un Papa capaz de maldecir, un Mago que juega con los elementos, unas secuencias numéricas que unen Al Colgado con El Carro, una Justicia tramposa y desequilibrada, hay tantos y tantos detalles.

Recordad de cuando es el tarot de Marsella, Alta edad media/renacimiento, tiempos de secretismos, de grupos religiosos de los cuales ahora solo tenemos una vaga idea, ¿Cuál era la costumbre de estos grupos?, esconder algo dentro de algo, para que todos lo viesen pero solo lo entendiesen los iniciados, ¿y que es un iniciado en el tarot?, en cuanto la idea te llama la atención y le dedicas tiempo ya eres un iniciado.

Patricio

 

 

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