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Decía la escritora Virginia Wolf que los ojos de los demás son nuestras cárceles y sus pensamientos nuestras jaulas, un personaje con una fuerza intelectual impresionante con un problema de base, vivir en una sociedad donde el mundo literario estaba dominado por hombres.

Muchas veces nos movemos por el que dirán o el que pensarán, ¿a quien no le ha pasado?, a mí durante mucho tiempo, intentando moderar el lenguaje, los ejemplos para acabar dando una imagen que no era la propia si no la de otro, lo típico era coger un escrito, repasarlo y cambiar lo que me decía el cuerpo para adaptarlo al gusto de todos, excluyendo palabras malsonantes por otras mas Light, hay que dar una imagen.

¿Qué coño de imagen?, después pasa lo que pasa, te conocen en directo, al natural y resulta que no eres el mismo, claro que no soy el mismo, si me viesen mis antiguos profes pensarían, ¡ostias!, ¡por fin se nos ha civilizado!, ha aprendido, ha cogido la finura necesaria, y en el fondo por el que pensarán o el que dirán, pero no solo nos pasa en los escritos si no en la vida real, tenemos tendencia a quedar bien en modos y formas, cuando muy posiblemente lo que quieran de nosotros sea vernos lo mas natural posibles, pero claro, como estamos cargados de tonterías en una sociedad que nos impulsa a ello nos moldeamos a nosotros mismos para hacernos mas adaptables y aceptados por la manada, sin tener en cuenta que a los demás les pasa exactamente igual, el bien quedar por el que dirán.

Y lo que digan ¿Qué?, ¿tanto nos afecta en realidad?, parece que mucho, mas de lo que admitimos, ¿y eso nos hace sentir libres o enjaulados?, dí y haz lo que te de la gana, porque a quien no le siente bien no cuenta, y a los que cuentan no les preocupa, nos e puede caer bien a todo el mundo, piensa por un momento en la carta La Justicia, sobre todo bien equilibrado, no sea que piensen o digan vete a saber qué, tener que estar todo el día espada en mano, pesándolo todo con mucho cuidadito, eso tiene que dejar agotado a cualquiera.

¿Quieres evitar las críticas?, hay una forma, y no es nueva, Aristóteles hablaba de ello: no hagas nada, no digas nada, no seas nadie, aplícatelo y entonces irás bien, le gustarás a todo el mundo menos a ti mismo, para acabar flirteando con la depre, ¿Qué me pasa?, sencillo, he estado en la piel de otro personaje que no encaja conmigo,

Entonces, cuando mandes a alguien a la puta mierda, se quedarán pasmados, tan educado que parecía y fíjate, en el fondo el otro se queda jodido y tú liberado, en la puta gloria pensando, ¡ostias!, ¿Por qué no lo habré hecho antes?

¿Cárceles y jaulas?, a veces parece que nos gusta mas que sentirnos libres, ¡¡¡libre!!!, ¿de verdad nos sentimos así?, porque las veces que nos sentimos así solemos reír mucho mas, ¿hace mucho tiempo que no reímos a carcajada limpia?, en mi caso más a menudo que antes.

Patricio

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