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Sin duda la olla a presión es un invento muy bueno, uno de los grandes utensilios de cocina, pero con una cosa pequeña básica, el pitorro, otros, más doctos, lo llaman la válvula, para mí siempre será el pitorro.

Por otra patre, el atanor es el horno donde los alquimistas hacían sus mezclas, tiene la misma forma de La Torre, con una apertura exacta a la del arcano,, pon “atanor” en Google, imágenes, y verás que la forma coincide de una forma asombrosa.

Hasta aquí vemos que tanto la olla a presión como La Torre necesitan una vía de escape, llámese válvula o pitorro.

En el atanor se hacían los experimentos, con aleaciones de diferentes materiales, prevaleciendo la sal, el mercurio y el azufre, los tres elementos reyes de la transmutación, es importante tener clara que la idea de los alquimistas, era que aparte de los experimentos con materias físicas, cada palabra, cada movimiento, cada elemento, cada cocción, cada resultado tenía un sentido espiritual.

No es el sentido de este escrito comentar los tres ingredientes principales, pues requeriría varias publicaciones, solo una leve pincelada, del azufre estaríamos hablando del fuego que nadie puede consumir, del fuego inmutable, teniendo en cuenta que los alquimistas usaban varios tipos de azufre, siendo los dos principales el azufre blanco o puro, y el azufre rojo o impuro, con significados diferentes pero convergente.

A la sal se la denomina impura, el principio de la gran obra, lo sólido y lo físico, la conciencia y la forma de ser, la forma de reaccionar y de actuar, esa sal impura tiene que ser disuelta para que sus propiedades originales puedan ser liberadas, y así emerger como sal pura, mas o menos como cuando estamos haciendo algo mal porque la corriente de lo que sea nos lleva a ello, nos damos cuenta y rectificamos, hemos purificado algo.

Con el mercurio entramos en la cámara secreta de la sabiduría antigua, cuando los cabalistas juntamente con los alquimistas hablan del mercurio lo hacen en dos sentidos, hablan de él como el azufre blanco de los sabios, aunque el azufre ya lo tenemos antes, y la segunda versión se refiere a Lucifer como el aspecto caído del mercurio, en medio de la oscuridad y de la profundidad de la materia.

Si te fijas en La Torre ves algo mas, es de color carne, es como en este atanor alquímico que es nuestro cuerpo se mezclases esta clase de sustancias, pues si no tenemos pitorro, tanto esperar al karma podemos llegar a explotar. ¿no?

Acabo este escrito con un párrafo del libro “Las enseñanzas de Lucifer”, de Friedrich von Licht:

¿Quién eres que me bendices con la vida?

A lo que respondió Lucifer:

Soy el portador de la luz, la conciencia que se manifiesta bajo forma humana, Soy la fuerza que se esconde bajo cada ser, cada hombre y mujer, cada bestia y cosa.

Y apenas hubo terminado de hablar, se puso de pié y emprendió su camino.

¿A dónde vas hombre extraño?, lo detuvo el guerrero, ¿Cuándo podré volver a escuchar de tu singular sabiduría otra vez?.

Mi sabiduría vive en ti, es tu propio ser. Si te escucharas a ti mismo no necesitarías de mis palabras.

Este escrito ha sido en colaboración con Sonia Pals.

Gracias Sonia

Patricio

 

 

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